Yo digo Juan Mora

Una Vuelta vertical y singular

Juan Mora
Importado de Hercules
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El trazado de la Vuelta es algo que siempre despierta justificada expectación. Por algo es la cuarta competición más seguida en televisión, después del fútbol y los Mundiales de Fórmula 1 y motos, con millón y medio de incondicionales. El trazado, además, es objeto de todo tipo de comentarios, porque siempre faltará algo. Cuando no es el Angliru serán los Lagos o los Pirineos. Lo raro es que esta vez faltan el Angliru, los Lagos y los Pirineos. Todos a la vez. La Vuelta ha buscado cimas de reciente descubrimiento que, la verdad, no han defraudado. Montañas tenemos de sobra, ahí estaban, pero hasta que no acondicionaron las carreteras no las descubrimos. La Vuelta ha apostado por ellas en detrimento de las subidas clásicas.

No por ello la Vuelta será ni mejor ni peor. Al final quienes hacen duros los puertos son los propios ciclistas según el ritmo al que los asciendan. Y tampoco hay que olvidar que el diseño del recorrido lo condicionan los ayuntamientos y las comunidades que pagan para que la Vuelta les conceda protagonismo. El resultado es esta Vuelta de dibujo vertical y tanto singular. Me llama la atención una cosa: prácticamente en la primera semana se ascenderán tres de los cinco finales en alto. Me gusta. Nadie podrá permanecer escondido y pronto sabremos las condiciones con las que afronta la Vuelta cada ciclista. Segunda semana para recuperarse -se prevé algo aburridilla- y tercera para rematar con dos finales duros. Pues no está mal.

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