El sorteo europeo se ceba con los equipos españoles

Resulta complicado imaginar un sorteo más desfavorable para los españoles que el de ayer en Viena en los emparejamientos de cuartos de final de las tres grandes competiciones continentales. Puestos a escarbar para encontrar algo peor, que al Ciudad Real en vez del Veszprem le hubiese caído en desgracia el Kiel. Aún así, casi saldría a la par.
En la Champions, otro año se encuentran el Portland y el Barcelona, segundo duelo fratricida para el club navarro tras eliminar con apuros al Ademar de León. Es la revancha de la campaña anterior, aunque otra vez el Portland juega fuera el segundo choque. Espar, el entrenador azulgrana, decía ayer que no quería de rivales "a los españoles. Las eliminatorias entre equipos de un mismo país siempre son complicadas. Jugar la vuelta en el Palau le beneficia al Barcelona".
Para el Ciudad Real, el Celje esloveno. Hombrados, portero internacional del equipo manchego, sostiene que "lo que se deseaba era evitar a españoles y alemanes", y de no ser porque la vuelta se juega en la caliente pista eslovena, estarían de total enhorabuena.
De remate, en la Recopa se miden los dos representantes españoles, con lo que se corta la progresión de uno de ellos. Un duelo fratricida entre el Granollers y el Valladolid, que pugnan en España por ser el quinto de la Liga.
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Respecto a la EHF, revés para el Bidasoa. Pereña, el director deportivo, decía antes del sorteo: "Llegaremos hasta donde nos permita la fortuna; es decir, hasta que nos toquen los alemanes". Pues bien, le cayó un alemán el histórico Gummersbach.
Lo único positivo: tanto en la Champions como en la Recopa España se asegura un semifinalista, y además, los duelos fratricidas salen más rentables, en lo económico (menos gasto) y en lo deportivo (menos cansancio para los jugadores).
