Gimnasia | Gervasio Deferr

"Voy al Mundial con lo de Atenas y espero repetir"

Deferr regresa a Australia. En Sydney ganó el primer oro de la gimnasia española en unos Juegos. Seis años después arriba a Melbourne con intención de colarse en la final de salto.

<b>SIN PRESIÓN.</b> "No tengo presión por el triunfo en Atenas. Sin presión lo he hecho bien ¿para qué voy a presionarme entonces?"
Patricia Cazón
Redactora
Patricia Cazón Trapote nació en Zotes del Páramo, León, en 1980. Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca y Master de El País trabajó en El Diario de León y El País Semanal antes de llegar a AS en 2004. Cronista del Atlético desde 2016, es autora de cuatro libros y tertuliana en El Golazo de Gol y Estudio Estadio.
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Regresa a Australia, donde logró el primer oro para la gimnasia española en unos Juegos... Especial, ¿no?

¡Claro! Le tengo un cariño especial porque allá gané mi primer oro. Espero repetir la felicidad que aquello me supuso. Lo lucharé, como siempre.

Es especialista en suelo, pero sólo participará en salto. ¿Por qué?

En vez de partir de 8.8 y 1.2 de bonificación, tras Atenas, se parte de 8.4 y 1.6 de bonificación. Es decir, más elementos y de más dificultad y a mí, con dos meses para prepararme, me faltaba tiempo para preparar el suelo. Prefiero hacer salto, que se mantiene la dificultad de Atenas y sólo he tenido que recuperar lo de entonces.

De Atenas al Campeonato de España han pasado catorce meses y muchos problemas con sus muñecas, ¿no?

Después de Atenas estuve tres meses de vacaciones, luego empecé a entrenarme y a los tres meses me pasó lo de las muñecas. Se me hinchaban muchísimo y decidí parar. Supuse que era sobrecarga.

¿Aspiraciones?

Estar en mi final. Es una lotería, siempre lo digo, y si ese día estás más fino que el resto puedes llevarte la medalla.

Teme que se note que ha estado mucho tiempo parado...

Ni siquiera tengo presión por haber ganado en Atenas. Hago gimnasia porque me gusta. No tengo presión. Sin presión siempre lo he hecho bien, entonces, ¿para qué voy a presionarme?

Le dará envidia ver a tus compañeros en suelo y usted no...

No me preocupa demasiado. El año que viene estaré ahí, con todos. Éste es un año de descanso del suelo. Siempre es una sobrecarga excesiva, mi espalda lo ha sufrido toda la vida. Ahora tendré la ventaja de ver lo que hacen mis rivales.

¿Piensa en los Juegos de Pekín o aún quedan lejos?

Hasta un par de meses antes, estará lejos. Primero hay que clasificarse como equipo el año anterior y ese será el objetivo: estar entre los doce primeros en el Mundial del 2007.

El Europeo se lo perdió por la lesión de sus muñecas... ¿Cómo vivió desde la distancia el triunfo de Rafa Martínez?

Cuando les veo nunca me siento lejos de ellos. Somos compañeros de toda la vida y no me puede provocar otra cosa que alegría que mis amigos empiecen a ganar cosas y se hagan un sitio.

Para preparar Atenas también lo tuvo difícil y volvió con el oro...

Tenía más preparación física y cinco meses por delante. Ahora debo aprovechar lo que aprendí y copiarlo. Voy al Mundial con lo de Atenas: intentaré repetir, clavar un salto y que los jueces valoren mi trabajo y el de los demás.

¿Si gana en el Mundial se tatuará?

No, no, no. Eso para los Juegos y sólo si es oro.

Pues sitio en los tobillos ya no le queda...

(Sonríe y se señala un hombro). La zona la tengo preparada, pero no es fácil. He ganado dos y puede que no vuelva a ganar más. Nunca se sabe. En este deporte los pequeños vienen empujando fuerte. En Sydney yo tenía 19; en Atenas, 23; en Pekín tendré 27 y, en los próximos, si llego, 31, ya no seré un chaval. Son muchas horas, mucha vida invertida aquí y no se sabe nunca hasta qué punto podemos llegar o no llegar.

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¿Cuando estaba en casa, lesionado, se veía en el Mundial?

A principios de septiembre pensaba que era imposible. Sin entrenar, recuperándome de las muñecas... No sabía cómo me iban a reaccionar. Al hincharse me dolía muchísimo al empujar en el potro. No podía ni hacer una vertical. Pero el primer día, al llegar al gimnasio, vi que todo iba bien y empecé a entrenarme duro. Vamos, como siempre.

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