Tenis | Master de Shanghai

Federer se estrena con victoria tras siete semanas inactivo

Ljubicic ganó con contundencia en dos sets a Coria.

<b>EMPIEZA DANDO. </b>Llevaba 49 días sin jugar, pero no se notó ayer.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

El tenis de Federer es una máquina de precisión infinita: con el mismo equilibrio corporal del tai chi que los ancianos de Shanghai practican cada mañana en los parques Fuxing o Zhonghua. Una versión de ese tai chi se hace con espadas de verdad, bien afiladas: impone. Federer hace un tenis de tai chi en el que su raqueta hace de espada. Aun cuando Nalbandián sumó cinco juegos seguidos, desde el 2-2 del segundo set, hasta el 1-0 del tercero (6-2 para Nalbandián en la segunda manga), Federer siempre da la impresión de tener la última palabra, el comodín de la baraja.

Con 3-1 para Nalbandián en el set definitivo, Federer, en su primer partido en 49 días, parecía contra las cuerdas. Parecía. Si llegó a estar sobre ellas, salió rebotado, pegando con tanta y tan fina precisión demoledora como Mohamed Ali ante Foreman en Kinshasa, en 1974. De los seis juegos finales, Nalbandián ganó uno: inútil, por supuesto. 6-3, 2-6 y 6-4 para Federer.

Si la raqueta de Federer es la espada del tai chi, la de Ljubicic es un arma de defensa hemisférica, como las superfortalezas B-29 o B-52 de la Fuerza Aérea Estadounidense. A veces se derriban esas superfortalezas: Nadal lo hizo en Madrid. Pero otras veces, como Coria comprobó ayer, el arma de defensa hemisférica te plancha con golpes como explosiones. 6-2, 6-4 en 78 minutos, con una sola bola de break en la cuenta de Coria. Mañana se cruzan la espada de Federer y las bombas del croata. Cuidado con Ljubicic: parece que la pista se haya hecho para él.

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No puedo decir que haya estado incómodo. Estaba preparado para lo peor, hasta para una derrota a dos sets. No había jugado en siete semanas. Es un gran momento reaparecer con victoria en el Masters tras la peor lesión de mi vida. De la superficie diré que me estoy acoplando y viendo cuáles son los mejores golpes. Hay que meter los primeros servicios, que son duros de restar, porque los segundos se pueden devolver fácilmente. Me alegra que la pista no le guste a Nadal. Él ha ganado tantos torneos como yo este año, y, aunque el favorito sigo siendo yo, se supone que es mi gran rival. Me he sentido mejor de lo esperado. Hace dos semanas iba con muletas. He tenido más dificultades mentales que físicas".

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