Estudiantes, en caída libre tras perder con Akasvayu
Los de Orenga firman su peor arranque de la historia


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Ahora, es la hora", se desgañitaba la Demencia. No lo fue. El Adecco Estudiantes sigue en caída libre: cuatro partidos, cuatro derrotas. Su peor arranque liguero de la historia. Con Carlos Jiménez o sin él, como en los dos últimos encuentros, el Estu no levanta cabeza. Anda perdido, empuja a rachas, pero no le vale para noquear a equipos de la talla del Akasvayu. El conjunto de Girona no cuajó un partidazo, sin embargo encontró su salvación en Kammerichs. El argentino dejó el Pamesa porque quería jugar de alero y no de pívot. Ayer expuso sus argumentos: 5/7 en triples. Enfrente tuvo al canterano Carlos Suárez, el mejor de los colegiales. Jiménez le había restado protagonismo y minutos en el arranque liguero, pero ayer con el camino libre explotó con una gran actuación: 20 puntos y 9 rebotes. Quince rebotes más aportó McDonald y once Pancho Jasen. Si esos rechaces extra (54 frente a 34) en el total, el partido hubiera quedado sentenciado mucho antes.
El Akasvayu salió en tromba (11-26). Ahí estaba Suárez para enmendar la plana. Se echó el equipo a la espalda y asumió un protagonismo impropio para un chaval de 19 años. Ni diez minutos después, el encuentro andaba otra vez en un puño. El definitivo arreón gerundés llegó al final del tercer cuarto, otra vez desde la línea de tres. Un triple de Salenga y dos de McDonald abrían brecha: 60-70. Al Estudiantes se le venía el mundo, o la Liga, encima. Entonces sacó fuerzas y con una defensa en zona se metió en la pomada. Un fallo en el cronómetro del partido aportó más incertidumbre al desenlace. Se jugaron tres ataques con el reloj parado en 18 segundos. Al final, en una confusión monumental, los árbitros decidieron reanudar el choque con diez segundos en el marcador y cinco arriba para el Akasvayu (88-93). Raúl López, que no brilló y se quejó de su rodilla izquierda en el calentamiento, sentenció con un tiro libre.