Match-ball para Nadal
Sólo el estadounidense Ginepri separa a Rafa de la gran final


Nadal, en semifinales. Con esa bola alta y extraña, que parece llevar uñas en vez de pelillos. Rafa le tiene comida la moral a Stepanek: por dominación. Explicación. En tenis, hay jugadores que tienen un "amo" personal que les domina: se pongan como se pongan, son un alambre caído. "No sé lo que le pasaba a Boris Becker con Sergio Casal, pero siempre que se lo encontraba, sufría como un condenado, aunque Casal fuera el 200 del mundo, y Boris estuviese en el número uno", recuerda Ion Tiriac.
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Lo más grande que se ha visto en dominación fue lo de Iván Lendl con Brad Gilbert: 16-0 para Lendl entre 1982 y 1991. Era predestinación: la última vez que jugaron, en Filadelfia, Gilbert ganaba por 4-1 el tercer set y tenía bola para 5-1. "Nadie gana a Brad Gilbert 16 veces seguidas", se animaba a sí mismo el infeliz Gilbert cuando se dirigía a rematar una volea fácil. Pero falló la volea, perdió el punto... y perdió el set (4-6) y el partido número 16 ante Lendl. Cuando todo terminó, y Gilbert, con hielo en los pies, se sentía el ser más mísero en el planeta, Lendl, Iván El Terrible, le dio la puntilla: "Estaré consumiéndome en mi lecho de muerte con 40 de fiebre, y ni así serás capaz de ganarme".
Tal como vamos, Nadal puede ganar a Stepanek (que tiene cierto aire a Lendl) 16 o 116 veces seguidas. Va 4-0, dominación destilada desde el famoso partido de Brno que valió a España un punto decisivo en la Davis 2004. Ya puede hacer Stepanek lo que quiera: sacar, pegar y hasta levantar siete puntos de set. Al final, pierde. En la muerte súbita del primer set, Nadal controlaba: 5-0, 6-2. A tumba abierta, Stepanek remontó: 7-6 y servicio. Sacó, voleó a pista abierta y mandó la bola larga, como Gilbert ante Lendl. El partido se le escurrió a Stepanek por el desagüe de aquella volea. Hoy, Nadal choca con Ginepri, que tiene nombre chistoso, pero es un condenado buen jugador en pista dura. Arrasó a Ferrer. La bola de Nadal lleva uñas. La de Ginepri, dinamita. Empate a cero. El que marque, a la final.