La minifalda de Mirza ofende a parte del Islam
Sania Mirza es una tenista india, de 18 años y con un futuro prometedor. Hasta ahí todo normal. También debería ser normal que su religión no le influyera, pero es musulmana, y moderna. Dos aspectos que no casan en el Islam más radical, que la critica con dureza por mostrar sus piernas.


La musulmana Sania Mirza ha cometido el 'pecado' de jugar en minifalda al tenis. Así lo ha entendido un ulema (autoridad religiosa) de Calcuta, que ha emitido una fatwa (un pronunciamiento legal emitido por un especialista en la ley religiosa) que ha calificado como "antiislámica" la ropa que viste la tenista india sobre la pista. Otros clérigos también han centrado su intransigencia sobre esta joven de 18 años, que este año ha alcanzado la tercera ronda del US Open donde fue frenada por Maria Sharapova y ocupa el puesto 37 en el ránking mundial.
"Es musulmana y se presenta medio desnuda en la pista mientras juega y eso es contrario al Islam", declaró un portavoz de la asociación religiosa Jamiat Ulama-i-Hind de Calcuta al Daily Times. "Indudablemente, ejerce una influencia corruptora sobre otras jóvenes", dicen los clérigos radicales.
Mientras, Mirza, musulmana practicante que dice rezar cinco veces al día, ha tenido que contratar a dos guardaespaldas que le acompañan desde hace poco. "He recibido algunas cartas extrañas y han ocurrido cosas raras. Hay gente suelta que está muy loca y es mejor prevenir que curar", declaró en Estados Unidos.
"Ningún musulmán es perfecto y ningún humano es perfecto. Creo que soy una buena musulmana y llevar minifalda y vivir del tenis no me hace mejor ni peor. Me gustaría que me juzgaran por mi juego", recordó mientras veía cómo la locura del integrismo trastocaba su dedicación al deporte. Una dedicación que ha llevado al tenis a un lugar de privilegio en la India, que hasta entonces sólo sabía de tenistas masculinos. Las canchas se han llenado de niñas desde que ganó su primer torneo WTA, el 12 de febrero, en la ciudad donde vive, Hyderabad.
En casa.
Tras el US Open le tocó volver a la India, para jugar el torneo de Kolkata (Calcuta). Las autoridades decidieron hacer pasar a los espectadores por detectores de metales y reforzar la seguridad alrededor de la incipiente estrella.
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Precisamente, en ese reciente torneo formó pareja en el doble con la española Vivi Ruano, que no apreció "nada extraño" en su compañera porque cuenta que allí no trascendieron las acusaciones de los islamistas radicales. "Mi relación con ella en el doble es esporádica, sólo para aquel torneo y durante la competición no me comentó nada al respecto. Mirza es una gran jugadora que está cerca de meterse entre las treinta primeras del mundo. Tiene mucho futuro", relata la jugadora madrileña una vez de vuelta.
Sania, que no piensa renunciar a su fe, tendrá que aprender a vivir con la amenaza del islamismo radical planeando sobre ella. "Vestida como ellos quieren no podría jugar", rebate. Extremismo y deporte no se llevan bien.