Engquist confiensa que pensó en el suicidio tras su sanción por dopaje
La ex atleta sueca, que trabaja ahora como fisioterapeuta, desvela en una entrevista cómo vivió los días posteriores a su sanción por dopaje.
La ex atleta sueca de origen ruso Ludmila Engquist, oro olímpico en 100 metros vallas en Atlanta 96, ha confesado que intentó suicidarse después de ser sancionada por dopaje en 2001 cuando practicaba bobsleigh.
En una entrevista que el canal público sueco SVT emitirá este miércoles pero cuyo contenido ha sido avanzado, Engquist recuerda el golpe que supuso pasar de ser una heroína nacional por sus méritos y por superar un cáncer a ser considerada una apestada. "Intenté quitarme la vida. Había demasiada presión a mi alrededor, estaba aterrorizada con el bobsleigh y el dopaje fue casi una liberación", confiesa Engquist, quien cree que los suecos todavía no la han perdonado.
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Campeona mundial en Tokio y Atenas defendiendo a Rusia, Engquist, que ahora trabaja como fisioterapeuta, obtuvo la nacionalidad sueca poco antes de lograr el oro en Atlanta. Meses después, sufrió la ablación de uno de los pechos al detectársele un tumor cancerígeno, pero aún fue capaz de regresar y lograr el bronce en los Mundiales de Sevilla, aunque las operaciones sufridas en ambas piernas le impidieron participar en Sydney 2000 y forzaron su retirada del atletismo.
Engquist, que estuvo entre las candidatas al Premio Príncipe de Asturias del Deporte en 1999, probó suerte después en el bobsleigh, pero cuando se entrenaba para participar en los Juegos de Invierno de Salt Lake City fue suspendida dos años por importación ilegal, posesión y consumo de sustancias dopantes.