España tutea a Rusia pero queda apeada de la final
España, que ya ha hecho historia en un Europeo, luchará por el bronce ante Serbia que perdió ante Italia.

La selección española de voleibol tuteó a Rusia, metió el miedo en el cuerpo al conjunto más laureado del continente y rozó la final del Europeo 2005, de la que se quedó en puertas tras decaer en el desempate víctima del rechazo del destino y del de la fortuna y de la experiencia competitiva de su rival.
España estuvo a dos puntos de ganar el partido (11-13). Pero el devenir fue cruel con el conjunto de Oscar Novillo, que multiplicó su esfuerzo por situarse en una situación histórica.
Probablemente una de las claves haya que ir a encontrarla al tramo final del segundo parcial. Que España tuvo en su mano para situarse con una renta de dos sets a cero y que terminó por ceder por culpa de un par de despistes. Pero después el bloque hispano se rehizo. Se adueñó del partido y, en el desempate, tuvo tambaleado a su adversario, que tuvo que tirar de lo mejor de sí para no esquivar los pronósticos.
Gran inicio
España se puso siempre a la altura de su adversario. Incluso la rebasó. Y demostró que su puesta en escena en la fase final del torneo no fue fruto de la casualidad. Ni de una carambola. Sino de un esfuerzo notable y de un grupo de jugadores exprimidos al máximo y metidos de lleno en la causa. Y especialmente por su técnico Óscar Novillo, que ha sabido manejar un bloque que estaba en plena convulsión tanto dentro como fuera de la pista.
La selección de Novillo firmó el mejor set del torneo frente a Rusia, un equipo plagado de virtudes físicas y técnicas, que sólo pudo verse en el partido cuando España aflojó su ritmo. Y eso no ocurrió mucho durante el duelo. La gran concentración y la responsabilidad ante un hecho histórico revitalizó a España. Alexis Valido multiplicó esfuerzos en defensa y eso impulsó que el cuadro español arrollara al conjunto ruso como nadie antes lo había hecho en el transcurso de un parcial (10-15 y 13-23).
En ataque, Miguel Ángel Falasca se dedicó a repartir juego a su antojo. Sin errores. Igual que el resto. Balones impulsados por Israel Rodríguez, Guillermo Falasca y Rafael Pascual, más adentrado que nunca en su liderazgo.
No sentenciaron
La eficacia en el bloque desorientó a los gigantes rusos, que fallaron más de la cuenta gracias a la perfección sobre la pista que subrayó el cuadro hispano. El nivel se mantuvo en el segundo set (4-7). Aunque para ese
momento Rusia había empezado a asomar parte de su juego. El retorno de Pascual a la cancha, en el banquillo de forma provisional durante un tiempo, devolvió la estabilidad espiritual al sexteto, que no permitió la fuga de su rival. El equilibrio se prolongó hasta la veintena. España dispuso de un punto de set pero fue el bloque ruso el que, a la segunda, igualó el partido (27-25).
Fue un golpe moral para el equipo de Novillo, que perdió el rumbo del choque y dotó de confianza al cuadro de Zoran Gajic, que se manejó a sus anchas con una renta cómoda (17-9). Sólo en ese momento se desvelaron sus virtudes. La contundencia de su juego y la determinación.
Rusia usó la experiencia
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Pero España no se descompuso y resucitó en el cuarto set. La entrada de Ibán Pérez y de Jose Javier Subiela oxigenaron el ataque. Y afrontó el parcial en plan dominador (8-13). Con Rodríguez liderando el acierto ofensivo y Miguel Angel y Moltó el dominio en la red el partido quedó abocado al desempate.
La experiencia asomó en el final del 'tie break'. Justo cuando España tenía el partido en su mano. El ansia de triunfo y la frialdad de Rusia supusieron el triunfo y la frustración hispana.