Nadal, ante su primer gran examen: Blake
Las eliminaciones de Feliciano López, Ferrero, Moyá y Almagro han reducido considerablemente las expectativas de la Armada en el US Open. Con Robredo y Verdasco aún en acción, Rafa Nadal, la gran esperanza, se mide hoy en tercera ronda a un rival durísimo: el estadounidense James Blake.


El Niño Nadal, llámenle Rafa o Popeye , como hacen los americanos por esos biceps de miedo, se nos va quedando solo entre los truenos y los claxons de la jungla de asfalto. En cuestión de 20 horas, la Armada perdió a Feliciano López, Almagro y Moyá, cuya derrota sabe a cuerno quemado: el canoso Sanguinetti liquidó a Charly en cuatro sets, con lo que Italia adquiere una ventaja psicológica importante para esa Davis... que Moyá no juega.
Charly ganó el primer set, pero se hundió en un océano de errores no forzados: 56, por 29 de Sanguinetti, que despidió a Moyá de N. Y. en la cuarta manga. Aún siguen por ahí Robredo (que puede cruzarse con Nadal) y el explosivo Verdasco. Pero el tenis español mira ya a Nadal como los jugadores de North Carolina miraban a Michael Jordan en el SuperDome de Nueva Orleáns, en 1982: "Sálvanos, Michael". Sálvanos, Rafa.
Con los televisores estadounidenses crepitando ante las patéticas imágenes actuales de ese mismo SuperDome de Nueva Orleáns ("tengo que cambiar de canal cada dos minutos, lloro, no sé qué hacer, es insoportable", clama Andre Agassi), nada podría ser mejor para Rafael Nadal que sobrevivir a la tormenta morena que le aguarda en la jornada de hoy: JB, James Blake. ¿No dicen que no hay afroamericanos en el tenis estadounidense? Pues, en Nueva York, a Nadal le han tocado dos seguidos: Jenkins y JB.
¿Quién es James Blake? Quizá, y a un lado el extraterrestre Federer, JB es el jugador que en mejor forma ha llegado al Open. Campeón en New Haven, remontando la final ante Feliciano, el domingo pasado. Dos semanas antes, en Washington, sólo cedió en la final ante Roddick, y en tres sets. Entre medias, perdió en primera ronda de Cincinnati: con un tal Federer (7-6, 7-5).
Tras el nefasto 2004, que le machacó con un accidente de coche que incluyó fractura de cervicales, más un herpes Zoster y la muerte de su padre, el tenis de Blake (neoyorquino de 25 años, de Yonkers, residente en Fairfield, Connecticut, número 37 de la ATP en 2005) parece electrificarse por días. En el Open, JB destrozó las subidas de Rusedski con ese revés que antes era algo sospechoso. Desde los 11 años tiene el mismo entrenador: Brian Baker.
Encima, Blake, aficionado al beisbol y a los N. Y. Mets, es muy sensato: "Decían que Nadal era un especialista de tierra, y ya ven lo de Montreal: me impresionó cómo sacó adelante esa final, ante una leyenda como Agassi". JB tiene un club de fans, el J-Block, que dará ruido. Habrá mucho partido. Sálvanos, Rafa.
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Siguen Ferrer y Verdasco
El saque plano y los golpes rápidos de Fernando Verdasco continúan haciendo estragos en las pistas duras de Flushing. Verdasco ya está en tercera ronda del Open, su mejor resultado de siempre, tras imponerse claramente en tres sets (6-4, 6-2, 7-5) al chileno Paul Capdeville. Por su parte David Ferrer apabulló al polaco Kucera (6-3, 6-0, 6-2) y demostró encontrarse en forma para superar a cualquier tipo de rival.
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Lendl: "Hoy no ganaría nada"
Iván Lendl, tres veces campeón del Open, compareció en Flushing. Observó: "A mí me matarían hoy, por la derecha y por la izquierda. Yo no ganaría nada. Pegaría mi mejor derecha y me volvería un tremendo revés a dos manos. Hoy, los jugadores son mejores y más fuertes".