Roddick se despide y América mira a Nadal
Vía libre para las sorpresas en el US Open, con la sensacional eliminación de Andy Roddick a manos del luxemburgués Gilles Muller, verdugo de Rafa Nadal en Wimbledon 2005. De madrugada, Nadal disputaba su partido de segunda ronda ante el estadounidense Jenkins. Hewitt barrió a Costa.


En dos medias jornadas de viento y tensión, la Armada española perdió sendas unidades: Ferrero y Albert Costa, a quienes Clément y Hewitt no concedieron ni un sólo set. Pero la Guardia Nacional estadounidense se quedó sin los palos de trueno de su mejor comando: Andy Roddick, expulsado de la pista Arthur Ashe y del Open en la noche de su 23 cumpleaños.
El devastador saque zurdo del luxemburgués Gilles Muller seccionó las arterias del juego de Roddick, del mismo modo que destruyó en la segunda ronda de Wimbledon el blindaje de Rafa Nadal. Al menos, Nadal arrancó un set a Muller. Y aquel partido, en la hierba de la pista uno de Wimbledon, se le torció a Nadal cuando no concretó un 0-40 en el primer juego.
En la madrugada del miércoles, Muller (1.95) consintió a Roddick una sola bola de break, antes de liquidarle en tres muertes súbitas. La noche del 23 aniversario devino en Día del Juicio para Roddick, que empezó con un ace, pero terminó su camino en el Open 2005 con un lastimoso revés a la red.
Andy lo explicó así: "Tenía la sensación de estar buscando algo que se me escapaba, de no tener algo concreto en lo que apoyarme para ganar este partido. Estaba mejor preparado que nunca". Quizá, el secreto resida en su distanciamiento de Brad Gilbert.
Pero lo que se le escapaba a Roddick estába claro: la anguila venenosa, eléctrica y zurda que es el saque del pausado Muller, que dominó por 24-17 aces a Andy, oficialmente el mejor sacador del mundo. De ese saque nacieron los 65 golpes ganadores de Muller, la mayoría tras doblar o volear a pista abierta los débiles restos de Roddick, indefenso. En la red, Muller sumó 29 puntos. Roddick, 13. Con un break, Andy tuvo 5-2 en el primer set. Y hasta el 5-4, estaba limpio de errores no forzados. La muerte súbita del segundo set, 8-10 para Muller, trajo la desesperación de Andy: idéntica a la extraña sensación de impotencia que Nadal tuvo aquella tarde agobiante del All England.
Y ahora, el Open mira a... Nadal, cuya combinación de musculatura y flexibilidad sigue asombrando a los especialistas, empezando por el gurú Nick Bollettieri, quen se asombra ante semejante mezcla atlética. Nadal ya no verá a Roddick en semifinales, pero tiene por ahí a Jenkins, Blake, Johansson, Agassi... y podría verse con Muller. Faltaría el Katrina Federer, pero todo se andará.
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Temor a la cola del 'Katrina'
Los restos del huracán Katrina se dirigían hacia Nueva York. Aunque la intensidad del fenómeno va en descenso y ya ha quedado reducida en una tormenta tropical, los vaticinios apuntaban a la posibilidad de viento y lluvias. Eso podría afectar al programa de partidos.
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De no haber mediado imprevistos (las predicciones meteorológicas eran inseguras), Nadal debe haber jugado en lo más profundo de la última madrugada su partido de segunda ronda con el afroamericano Scoville Jenkins. El orden de juego dio a Nadal el último turno de la noche en la pista central. Esa es la "hora bombón" para los neoyorquinos, pero en Europa significa un comienzo hacia las 03:00 horas.