Ciclismo | La intrahistoria

Secretos a voces del uso terapéutico

En el Tour de 1999 era un secreto a voces que Lance Armstrong había usado EPO como terapia contra su cáncer recién curado. ¿Hasta cuándo duró ese uso?Sólo la cartilla médica y el círculo íntimo de Lance pueden aclararlo.

<b>LA RESURRECCIÓN. </b>Armstrong, en el Tour 99: la dudosa resurrección.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

La respuesta definitiva a la acusación directa lanzada ayer por L?Equipe obra en poder de muy pocos: Lance Armstrong, Johan Bruyneel y el equipo oncológico de la Universidad de Indiana, liderado por los especialistas Craig Nichols y Larry Einhorn. En 1996, estos dos médicos operaron y reciclaron el cáncer múltiple que estuvo a punto de acabar con la vida del ciclista de Plano, Texas.

Como ni Armstrong, ni Bruyneel, ni menos los oncólogos, quisieron despejar en 1999 las incógnitas del milagroso tratamiento, he aquí el fantasma en todo su esplendor. En el Tour de 1999, nadie, jamás, desmintió la siguiente afirmación: técnicamente, Armstrong aún era casi un enfermo de cáncer, que mantenía un calendario de revisiones periódicas. Es sabido que la EPO, la eritropoietina sintética o exógena que estimula la producción de glóbulos rojos, es una de las principales drogas de ataque contra el cáncer. ¿Era el Armstrong de 1999 un enfermo, o le interesaba hacerse el enfermo para responder a la sublime confianza del US Postal? ¿Interesaba al Tour la creación o resurrección del héroe americano?

Oscurantismo.

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Tras las exhibiciones del nuevo Armstrong, reciclado y seis kilos más delgado, en Le Puy du Fou, Metz y entre los truenos de Sestriere (cuando exclamó: "¿Os gustan estas manzanas?...", uno de los días de estos controles), periódicos italianos publicaron que Lance aún seguía bajo tratamiento de EPO. El 16 de julio, en Saint-Galmier, este enviado especial comentó el asunto y mostró uno de esos periódicos a Bruyneel, ya en la dirección del US Postal. Dentro de su coche, Bruyneel se puso lívido: "¿Quién dice eso?", respondió, vio... y se quedó con el periódico: sin más noticias.

Le Monde habló de pomadas de corticoides. Armstrong y Bruyneel respondieron: "Prescripciones". Nadie vio ni verá ya la cartilla médica de Lance. El ganó, yo hice cierta entrevista con Jean-Marie Leblanc, perdí la llave de mi coche en Futuroscope y pasé un día extra en París: hasta que llegó la copia. "¿Os gustan estas manzanas...?" Guste o no, esto es lo que hubo.

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