Kendall Gill: un ex de la NBA que pega muy duro
Ganó su segunda pelea en la misma velada del Castillejo-Vargas


Durante 14 años militó en la NBA. No fue un jugador del montón, sino un hombre clave en sus equipos. El fin de semana volvió a acaparar los flashes de los fotógrafos. Pero en esta ocasión, Kendall Gill no era noticia en las webs de baloncesto. La imagen mostraba a un Kendall sin camiseta, sin un balón en las manos. Calzaba unos guantes de boxeo y reventaba con su izquierda el mentón de Jason Medina. Era otro Gill. Era el Gill boxeador.
La suya ha sido una irrupción sorprendente en el mundo del boxeo, del que siempre se declaró profundo admirador. "He leído mucho sobre peleas míticas, sobre grandes campeones. Es un deporte que me fascina", comenta. La pasada temporada jugó 14 partidos en Milwaukee Bucks. Quería seguir en la NBA, pero surgió la oportunidad de saltar al cuadrilátero. Llevaba un año entrenándose en el gimnasio y sus mentores le dijeron, "venga, que tú puedes; salta al ring". Dicho y hecho. El 25 de junio, Gill disputó su primer combate en el peso crucero, el mismo en el que en su día despegó un tal Evander Holyfield, aquel Real Deal que tanto dinero dio a los hermanos Duva.
Su debut profesional llegó en el Chicago's Aragon Ballroom, en su tierra, ante los amigos de la infancia con los que jugaba al baloncesto en los playgrounds de Illinois. Ganó por la vía rápida: sólo necesitó un minuto y 58 segundos para tumbar a Trevor Biley (de éste, lo sentimos, no hay foto, pero habría que verlo...). "Mi equipo me preparó para que hiciera lo que he hecho. Quiero seguir disputando combates y luego, ya veré qué pasa...".
En cuatro rounds.
El segundo de esos combates tuvo lugar el pasado sábado en el AllState Arena de Rosemont, Illinois, en la misma velada en la que Francisco Javier Castillejo se enfrentó a Fernando Vargas. En esta ocasión, Kendall ganó por decisión unánime tras cuatro asaltos. Su víctima fue el nicaragüense Jason Medina (de quien sí tenemos foto, imagen superior, y al que también hay que verlo). "Me he sentido muy bien y le voy cogiendo el gustillo a esto del boxeo", dijo.
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Volver a la NBA.
Gill no lleva tantos golpes como para haber perdido el norte. Y su norte sigue estando en la NBA. "Sueño con volver al baloncesto porque todavía soy joven, tengo 37 años", comenta esta perla salida de la Universidad de Illinois, elegida por los Hornets con el número cinco del draft de 1990 y que jugó en siete equipos NBA: Charlotte, Seattle, New Jersey (donde llegó a promediar 21,8 puntos por partido en la temporada 96-97), Miami, Minnesota, Chicago y Milwaukee. Pero mientras las puertas de la NBA se le abren de nuevo, él seguirá subiendo al ring. Eso sí, con los pies en la tierra: "No peleo para ser el campeón del mundo de los pesos pesados". De momento, simplemente pelea.