Castillejo pierde contra Vargas y medita su adiós
A la segunda tampoco fue la vencida. Castillejo volvió a perder en Estados Unidos, como ya hizo en 2001 ante De la Hoya. En esta ocasión, Fernando Vargas fue su verdugo. 'El Lince de Parla' dio la cara y los aficionados acabaron abucheando a Vargas. Javi perdió y a sus 37 años medita su futuro.


El boxeo es épica, esa épica que tan bien ha captado el cine con obras como El ídolo de barro, Cuerpo y alma, Más dura será la caída o Toro salvaje. Incluso con películas de menor calibre, más recientes, como Million Dollar Baby. En esta última Hilary Swank y Morgan Freeman nos conmueven del mismo modo que nos conmovió ayer la derrota de Francisco Javier Castillejo en Chicago. Porque es mucho más que una derrota. Porque es -salvo sorpresa- el final de un campeón al que los años empiezan a golpearle abajo, donde más duele.
Javi (58-6-0, 39 K.O.) perdió con Fernando Vargas (26-2, 22 K.O.) por decisión unánime de los jueces después de los diez asaltos. Las tarjetas favorecieron al de Oxnard, California, (97-92, 97-92 y 98-91), pero el boxeo no puede reducirse a simples números, al criterio de unos jueces locales que juzgan a un púgil local. ¿No? Vargas ganó, pero el Vargas que ganó no es el verdadero Vargas. Sólo lo fue cuando subió al ring rodeado de sus mariachis y enloqueció a los 9.096 aficionados que acudieron al AllState Arena de Rosemont (Illinois). Puro, purito México en la grada.
Sin agresividad.
A partir de entonces fue un Vargas mucho más comedido (lo mejor, una derecha en el tercer asalto), que dejó la iniciativa a Castillejo, a quien las piernas funcionaron mejor que la derecha. "Vargas siempre estuvo fuera de distancia. Se dedicó a ir hacia atrás, a no entrar por miedo a Javi, y sólo metió sus combinaciones al final de cada asalto", reconocía Ricardo Sánchez Atocha a AS con el combate aún caliente. Muchos dirán que cada uno cuenta la feria según le va, que la opinión del preparador madrileño no es más que el fruto de la decepción de volverse de vacío de América como ya le ocurrió con Poli Díaz (ante Whitaker) y Castillejo (ante De la Hoya).
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Pero lo cierto es que las palabras de Ricardo encontraron eco en el otro rincón, en el del Feroz Vargas. "Enfrente teníamos a un gran campeón y no podíamos ir hacia adelante a lo loco. En una escala del uno al diez, pondría a Fernando un cinco, porque el rival le metió muchos punches", comentó Danny Smith, preparador de Vargas. Incluso el propio púgil estadounidense reconocía no haberse encontrado a gusto: "Peleé mal. No me sentí como en otros combates, quizá debido a que tuve a un rival muy duro y difícil, que demostró una gran clase y calidad". Palabras, sólo palabras, pero palabras que deben hacer volver a Castillejo con la cabeza bien alta.
¿Y ahora qué? A Vargas se le plantea un dilema: pelear por reputación y dinero, es decir, verse las caras de nuevo con De la Hoya (que le ganó en 2002 por K.O. en el undécimo asalto), o buscar el título mundial del peso superwelter que el Consejo Mundial de Boxeo birló a Castillejo y regaló al inaguantable Ricardo Mayorga. Y en cuanto a Javi, otro dilema sobre la mesa. El de seguir boxeando, probablemente con el título europeo del peso medio como último gran reto de su carrera, o colgar los guantes que tanto le han dado y disfrutar -25 horas al día- de su mujer (Marta) y sus dos hijos (Saray y Javier Jr.). Haga lo que haga, seguirá siendo el mayor campeón del mundo que ha tenido nuestro boxeo. Y eso no hay juez que se lo niegue.