Atletismo | Weltklasse de Zúrich

Justin Gatlin: "Ahora voy a por el récord mundial"

Ataca en Zúrich la plusmarca de 100 del ausente Asafa Powell

Justin Gatlin
Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

Justin Gatlin tomó un avión el lunes en Helsinki y se presentó en Zúrich con una cifra grabada a fuego en su cabeza: 9.77. Los tres dígitos que indican el límite de la velocidad humana en los 100 metros, el tiempo que estableció el jamaicano Asafa Powell el 14 de junio, en Atenas. Gatlin, el chico de Brooklyn, llegó a la ciudad suiza para competir hoy en la Weltklasse (Canal + D2, 20:00), cuarta etapa de Golden. Y lo hizo junto a Allyson Felix, la campeona mundial de 200, su presunta novia, al que él define sólo como "una amiga muy especial".

Llegó preparado para medirse a Powell, para dirimir ese título de hombre más rápido del mundo, que ahora aparece dividido: Gatlin lo es porque ganó el Mundial, pero Powell ha corrido más velozmente y no pudo estar en Helsinki por culpa de una lesión...

¿Quién es el más rápido? Ambos reivindican ese trono. "Tras ser campeón, ahora voy a por el récord", ha dicho el estadounidense. Para que no haya dudas. Justin llevaba en sus piernas ocho carreras de 100 y otras tantas de 200 y cuando llegó a Zúrich estaba cansado. "Me ha afectado mucho la humedad", dijo. Se dedicó a descansar, a pasear, a entrenar muy ligeramente y a someterse a intensas sesiones de fisioterapia para descargar sus músculos.

Carrera ideal.

Y está listo. Tiene la carrera idónea en la mente: "Los primeros 50 metros de Roma (allí hizo 9.96, el 8 de julio) y los últimos 50 metros de Helsinki sería el ideal", comenta. En la capital finlandesa hizo una marca de 9.88, después de ser el segundo peor en salir de tacos, con un tiempo de reacción al disparo mediocre, de 157 milésimas de segundo.

En cuanto a Asafa Powell, llegó de Jamaica y poco después de aterrizar en Zúrich se sometió a un test de entrenamiento en el Letzigrund, el estadio donde hoy se disputará la mejor reunión del mundo. No salió contento. Los problemas en los aductores persisten. Esos problemas que han quebrado su temporada, que le han impedido acudir a los Mundiales, que no le han dejado demostrar que es más rápido, según él, que Justin Gatlin. A primera hora de la tarde de ayer anunció que renunciaba a competir. Sentía molestias. Se venía abajo el gran duelo, pero no el intento de récord de Gatlin, que está muy seguro de sí mismo, algo imprescindible para que un sprinter vuele sobre la pista.

"En Helsinki hice 9.88 con frío y humedad y después de tres carreras, así que pienso que valgo bastante menos que eso. Si el clima es bueno en Zúrich, todo es posible. Los dos títulos mundiales no me han apagado, sino todo lo contrario: busco el récord del mundo. Los 9.77 me estimulan mucho. Siento la ausencia de Powell, pero no me importa, porque no tengo nada que demostrar", dice el campeón olímpico y mundial, de sólo 23 años.

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La carrera de hoy tendrá un nivel semejante o superior al del Mundial. Además de Justin Gatlin, el campeón en Helsinki, compiten el jamaicano Michael Frater, plata, y el velocista de Saint Kitts and Navis Kim Collin, medallista de bronce. Pero también el cuarto clasificado, el portugués Francis Obikwelu, afincado en Madrid y nacido en Nigeria; el sexto, el estadounidense Leonard Scott, y el octavo, el ghanés Aziz Zakari.

Cuando se coloque en los tacos de salida, Justin Gatlin visualizará tres cifras: 9.77. El récord a batir. El entierro estadístico de Asafa Powell.

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