Solución para la crisis: Europeos cada dos años
Europa estudia ya alternativas para frenar la caída de medallas


Los Mundiales de Helsinki han dejado tras de sí un dato preocupante: Europa cuenta cada vez menos en el panorama internacional y sin embargo cerca de un 80% del dinero que genera el atletismo por premios en grandes mítines, patrocinadores o televisión proviene del Viejo Continente. En la primera edición de los Campeonatos, en Helsinki 1983, Europa consiguió 85 de las 120 medallas en juego (un 70% de los metales), mientras que en la edición de este año los atletas europeos se han colgado 63 de 141 (44,6%). La caída es patente y no se detiene, porque en París 2003 el porcentaje de medallistas europeos fue de casi el 50%.
José María Odriozola, presidente de la Federación Española de Atletismo (RFEA), atisba problemas con la cantera ("nuestra juventud no se esfuerza por practicar un deporte sufrido y los africanos están hambrientos") y se queja de que también el 80% del dinero que tiene disponible la Federación Internacional (IAAF) para campañas de desarrollo con las cuales África consigue más y más éxitos viene de los mítines europeos y nada repercute en Europa. "El fracaso del atletismo europeo dañará al atletismo mundial", advirtió Odriozola.
Ante este panorama, los principales dirigentes de las federaciones europeas ya han iniciado contactos para poner freno a la sangría en el medallero. De momento, una de sus ideas es que los Campeonatos de Europa (que ofrecen audiencias casi iguales a los Mundiales en los países implicados) se celebren cada dos años. Así mantendrían viva la motivación de los atletas europeos, cuya crisis es ahora evidente, pues tienen que esperar cuatro años para tener la oportunidad de sentirse protagonistas en sus propios campeonatos.
Para evitar escenas como la vivida en el 10.000 femenino, donde cuatro etíopes coparon los primeros puestos, también se pretende evitar que los campeones del mundo puedan defender su título de oficio sin ocupar plaza en la terna de atletas seleccionados por el país por hacer mínima. Algunos países africanos han dispuesto de cuatro corredores lo que ha provocado que, por ejemplo, el español De la Ossa fuese el mejor europeo en los 10.000 siendo noveno.
Una medida que también cobra fuerza es la de permitir que los atletas luzcan publicidad de sus patrocinadores durante los Mundiales para así parar una predecible huida de espónsors ante una competición que cada vez pierde más audiencia en el continente.
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Mientras tanto, Europa sigue dominando en los lanzamientos porque de las 24 medallas de estas disciplinas, entre hombres y mujeres, sólo cuatro se han escapado. En carreras en la pista, el honor lo han mantenido el ruso Yuri Borzakovsky (plata en 800), el portugués Rui Silva (bronce en 1.500) y el francés Doucouré (oro en 110 vallas) cuyo padre es de Malí y su madre de Senegal.
En cuanto a las mujeres, Isinbayeba fue la reina con su récord mundial de pértiga y Carolina Kluft con su oro en el heptatlón. Son las dos mediáticas que puede aportar Europa al decaído panorama frente a los Gatlin, Allyson Felix, Bekele, Ramzi o Wariner. Radcliffe (oro en maratón) y Tomashova (en 1.500) también aportaron su granito de arena para sostener el prestigio de la vieja Europa. Pero no es suficiente. El atletismo europeo ya está pensando en cómo volver a dominar al resto del mundo.