Atletismo | Mundiales Helsinki 2005

África humilló a Europa en fondo y mediofondo

Helsinki se rindió al black power. Los atletas africanos coparon las medallas en las pruebas de fondo y mediofondo. En sus manos cayeron el 67% de los metales. Rashid Ramzi, Tirunesh Dibaba y Kenenisa Bekele fueron las principales estrellas del vendaval africano en los Mundiales.

<b>LAS CUATRO FANTÁSTICAS. </b>De izquierda a derecha, Ejegayehu Dibaba, Tirunesh Dibaba, Defar y Melkamu, las cuatro primeras en 5.000.
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
Actualizado a

Muchos lo habían anunciado poco antes de que los Mundiales de Helsinki echaran a andar. "África será la gran dominadora". Y vaya si lo ha sido. Los campeonatos depararon el tope de medallas logradas por África en un Campeonato del Mundo, 24 metales, una cifra que saca los colores al atletismo europeo, en franca decadencia. Ramzi, Dibaba, Bekele son nombres propios de unos Mundiales en los que el black power dio un golpe en la mesa en las pruebas de fondo y mediofondo. Ahí, los atletas blancos fueron meros espectadores. Sólo el ruso Borzakovsky (plata en 800 metros) y el portugués Rui Silva (bronce en 1.500) salvaron la honrilla europea.

Los 5.000 metros femeninos fueron, sin lugar a duda, el mejor ejemplo del dominio africano (junto a los seis finalistas kenianos en el 3.000 obstáculos). Ahí, sus atletas no sólo coparon los tres puestos del podio, sino también la cuarta plaza.

Relevo para todo.

Tirunesh Dibaba, Defar, Ejegayegu Dibaba y Melkamu lograron que la bandera etíope luciera en los periódicos de medio mundo. Ellas lideraron una prueba en la que Marta Domínguez sólo pudo ser penúltima a 24 segundos de la ganadora.

Noticias relacionadas

Y lo que más preocupa es que, pase lo que pase, África disfruta de una cantera inagotable ante la cual el Viejo Continente no puede competir. ¿Que El Guerrouj no acude a Helsinki? Pues allí está Ramzi, marroquí vendido a Bahrain, para poner bajo candado los oros en 800 y 1.500 metros. ¿Que los 3.000 obstáculos debutan en el programa femenino? Pues allí están la ugandesa Inzikuru y la keniana Kiptum para colgarse el oro y el bronce jalonando en el podio a la rusa Volkova.

La chistera africana esconde mil y un conejos y la estadística no admite peros se mire por donde se mire. En las pruebas de 800, 1.500, 5.000, 10.000, 3.000 obstáculos y maratón, el resultado es revelador. En hombres, los africanos se llevaron 14 de las 18 medallas en juego, es decir un 78%. Y en mujeres, 10 de las 18, un 56%. Sumando unos y otros, 24 de 36 (67%). África dio el gran bocado al Mundial y el resto tuvo que conformarse con las migajas, el 30% de los metales. Quizá Europa podría seguir el ejemplo de la hormiga -la del cuento de la cigarra- y guardar esas migajas para cuando no haya. Que esto puede ir todavía a peor.

Te recomendamos en Polideportivo