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Compraventa de dorsales en los Estados Unidos

Ofrecen dinero y grandes regalos por mantener su número

<b>BAILE DE NÚMEROS. </b>El dorsal de cada jugador luce hasta en cuatro zonas de la camiseta.
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Algunos deportistas norteamericanos no tienen complejo alguno al cambiar de camiseta y fichar por uno u otro equipo. Pero para muchos no importan tanto los colores que llevan sino el número y por mantener su dígito son capaces de pagar lo que sea.

Jeff Feagles es un pateador de los Giants de Nueva York que tiene una especial habilidad para elegir números... que sus compañeros desean a cualquier precio. Feagles vestía el número 10 hasta la llegada al equipo del quarterback Eli Manning, que le pagó un viaje a él y su esposa por el preciado dorsal. La suerte no acabó ahí. Feagles eligió el 17, número que ni llegó a estrenar. Plaxico Burres, que este año a fichado por los Giants, siempre lo ha lucido en sus espaldas y se lo ha comprado por una nueva parrilla y un bar portátil para la terraza de casa.

"Los utilleros creen que soy la persona con más suerte que han visto en su vida", afirma Feagles que ahora luce el 18 y que espera que alguno de los rookies que han llegado al club estén interesados en él.

En Atlanta, el entrenador de la tercera base eligió el número 33. La posterior llegada de Bryan Jordan le reportó una moto de 40.000 dólares por su gesto.

Los dorsales con el número preferido benefician al deportista que lo luce, según Sally Faubión, una matemática de San Francisco y experta en numerología. "Cuando un número tiene un significado produce una respuesta positiva en una persona. Por el contrario si alguien no está de acuerdo con una cifra, es muy probable que no le salgan bien las cosas con el número odiado".

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Ohalete fue a los tribunales por una deuda

Otro caso sonado fue el de Clinton Portis. El corredor compró el dorsal 26 a su compañero Ifneanyi Ohalete por 40.000 dólares en cómodos plazos. Al ser cortado por Washington, Portis dejó de pagar y Ohalete ha acudido a los tribunales. El caso está en las manos de un juez de Maryland. Más amena fue la venta del dorsal 28 entre el lanzador de Filadelfia Mitch Williams y su compañero Jonh Kruk. La compraventa se fijó en una caja de cerveza.

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