El approach que ensayó en el patio de su casa
Los golfistas profesionales suelen librar los lunes, o al menos los dedican a viajar de torneo en torneo en esta locura de circuito mundial. Pero el de ayer fue especial. Había que acabar el PGA como fuera, por lo civil o por lo criminal.
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Y a Phil le cayó del cielo la posibilidad de repetir aquello que tanto había ensayado en aquellos lunes en San Diego, en el que si no surfeabas estabas dándole al patinete. Pues Mickelson estaba en el patio de atrás de su casa practicando el golpe corto. Lo contó en su web: "En el 18 traté de recordar con todas mis fuerzas cómo lo hacía de pequeño en el jardín". Y así lo hizo. "Swing rápido, impacto sólido", y el cambio el bote de la bola fue como un rebote de Mimosín en un colchón. Birdie.
El temor de Mickelson debió ser el dejarse un putt de más de un metro para ganar. O no quizá ya no. Puede que los consejos del gurú Rick Smith le hayan servido para dejar atrás los miedos, resetear las decenas de veces en que la victoria le ha dado un puñetazo cuando ya la estaba besando. Dicen que ahora "visiona" la derrota. Ya me dirán cómo se hace. Y que afortunadamente ya puede enfrentarse a la realidad más cruda para él: que Tiger es el mejor. No se lleva nada bien con el mejor jugador del mundo. Ellos han formado, posiblemente, la pareja de Ryder más ridícula.