La nueva ola americana arrasa a los viejos mitos
Las universidades estadounidenses siguen siendo una fábrica inagotable de estrellas. En los Mundiales de Helsinki se asistió al nacimiento de una generación jovencísima y de alta calidad, que dominó la competición. No sólo les pertenece el presente, sino que van a dominar el futuro.

Estados Unidos puso fuera de circulación de una u otra manera y por razones de dopaje a Tim Montgomery, Marion Jones y Kelli White, entre otros, y sufrió la baja por lesión de Mo Greene, también entre otros, y sin embargo ha reinado imperialmente en los Campeonatos Mundiales que el domingo se cerraron en Helsinki. Han ganado ocho medallas más que hace dos años, en París, justo cuando han desatado una campaña a muerte en contra del dopaje, que algunos han calificado de inquisitorial y otros de ejemplar. En todo caso, los dioses del atletismo parecen haber premiado a los hijos del Tío Sam: a mayor presión contra los consumidores y traficantes de sustancias prohibidas, mayor número de medallas. Bingo.
Las causas del éxito estadounidense hay que buscarlas, sobre todo, en la emergencia de una nueva generación, compuesta por atletas de menos de 23 años, escasamente contaminados por el dopaje (se supone) y fruto de la inmensa labor de las universidades, la auténtica cantera del atletismo norteamericano desde siempre.
En Helsinki han ganado catorce medallas de oro, ocho de plata y tres de bronce, hasta un total de 25 metales. Sólo han admitido una cierta competencia de Rusia, que alcanzó veinte puestos en el podio, aunque sólo siete subieron al escalón más alto.
La superioridad de Estados Unidos fue abrumadora en la categoría masculina, con nueve oros, mientras que cualquier otro país sólo alcanzó uno de ellos. Sin embargo, Rusia fue líder en mujeres.
Estados Unidos reina en el medallero desde el año 1991, justo en el que se desintegró la Unión Soviética: el golpe de Estado contra Gorbachov coincidió con los Mundiales de ese año, en Tokio. En esa edición mundialista obtuvo el récord de medallas, con 26, una más que ahora. Aquellos eran los tiempos en que Carl Lewis batió el récord mundial de 100 metros (9.86) y Mike Powell anuló la vieja y cósmica plusmarca de Bob Beamon en longitud, con 8,95 metros.
Noticias relacionadas
Pasado glorioso, presente admirable y futuro extraordinario el de Estados Unidos, con un sistema de captación de talentos en los colleges y las universidades dignos de imitación. Y el futuro será esplendoroso porque nada menos que quince medallistas individuales en Helsinki tienen 25 años o menos. Las más jóvenes son Allyson Felix, oro en 200 metros, y Tianna Madison, campeona en longitud, ambas con 19. Entre los chicos, Jeremy Wariner, el campeón blanco de la vuelta a la pista, tiene 21, y Wallace Spearmon, plata en los 200, sólo 20. Son una nueva ola que va a arrasar como si de tsunami se tratase.
Y lo han conseguido cortando cabezas de ídolos consagrados, en aras de la limpieza del deporte. ¿Quién se acuerda de Tim Montgomery y de Marion Jones?
