Nadal puede alcanzar el número 1 en Cincinnati
El número 1 del mundo ya no suena a ciencia-ficción. Rafael Nadal sumó en Montreal su noveno título de la temporada y pisa los talones a Roger Federer, el rey del tenis mundial desde el adiós de Sampras. Ambos juegan esta semana en Cincinnati como último test de cara al US Open.


Un poquito más cerca. Nadal pisa los talones a Roger Federer, la bestia intratable del tenis mundial desde el adiós de Sampras. Ya llueve menos. Federer sigue siendo un superclase -no nos engañemos-, pero Nadal se ha hecho grande en muy poco tiempo y con su victoria en Montreal frente a Agassi se ha situado a 73 puntos del suizo en la Carrera de Campeones de la ATP. Y eso a dos semanas vista del US Open, el decorado perfecto para ese Duelo en OK Corral ansiado por el aficionado. Nadal contra Federer, ésa es la guerra que vende, como antes lo fueron las de Sampras-Agassi o Borg-McEnroe. Benditas guerras.
Pero antes de hacer las maletas para Nueva York, Nadal y Federer se ven las caras esta semana en Cincinnati (donde reaparece el suizo tras una lesión), otro Masters Series. Hasta allí llega el runrún de la locomotora manacorí, ante la que todos se apartan. Nadal comenzó el año como 51 de la ATP y ocho meses después aquí estamos, hablando de números 1 y de manos a mano con Federer. A día de hoy, 73 puntos los separan. Toca hacer cuentas. Si el vencedor del torneo suma 100 puntos, para que Nadal alcanzara el preciado número 1 en Cincinnati debería ganar y que el suizo cayera en cuartos. Eso es vender la piel del oso antes de cazarlo, pero una licencia justificada ante el vendaval Rafa, que este año ha sumado dos Masters Series consecutivos (Montecarlo y Roma), un reto que no está a la altura de cualquiera. En la nómina de elegidos, sólo ocho jugadores, gente como Federer, Agassi, Sampras...
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Nadal tiene 19 años y se ha colado en la lista Guinness. Ahí rivaliza con jóvenes que en su día asombraron al circuito como Wilander o Becker. E incluso se acerca a monstruos sagrados cuando esgrime los 9 títulos de este año como tarjeta de presentación. Nueve, a uno sólo de los diez de Federer en 2004. Lejos de los 12 de Muster (1995), los 13 de McEnroe (1984) o los 16 de Vilas (1977), pero demos tiempo al tiempo, que de eso le queda mucho al de Manacor.
Los títulos están ahí y los elogios sobre el papel, sea en el idioma que sea. Mientras que ESPN le bautiza como Spanish Conquest ("La conquista española"), Sports Illustrated sentencia que Rafa "no es un especialista de tierra, es mucho más". Por eso en Estados Unidos ya se frotan las manos, primero con este aperitivo en Cincinnati y en dos semanas con el plato fuerte del US Open. Y a ese plato no hace falta echarle ketchup. Sería como echárselo al caviar.