O saltaba los seis metros o se mataba
"Con esta pértiga saltarás seis metros o te matarás", le dijo el ingeniero de la casa Nordic (sueca) a Sergei Bubka cuando esos seis metros eran sólo un objetivo. Algo así como lo que dijo el Cordobés en la época del hambre. "Seré una estrella o llevarás luto por mí". Nadie llevó luto por el matador andaluz y, evidentemente, Sergei Bubka no se mató con la catapulta de fibra de vidrio que le habían fabricado. Y saltó seis metros. Muchas veces, hasta hacerlo rutinariamente. Hasta 35 récords del mundo batió. Y alcanzó seis títulos mundiales consecutivos (el número seis es su talismán), el primero de ellos en esta misma pista de Helsinki, en 1983, cuando era un chaval de 19 años al que nadie conocía. En los Campeonatos de la Unión Soviética fue sexto, pero el seleccionador le eligió para esos primeros Mundiales: "Va a ganar allí". A eso se llama percepción extrasensorial. Poco después de sus primeros éxitos viajó a Madrid para recibir un premio y un par de periodistas tuvimos la suerte de comer con él. En el viaje desde Barajas al aeropuerto preguntó incrédulo si era verdad que en Madrid había un millón de coches. Le dijimos que por ahí andaba la cifra. Luego comió angulas y preguntó qué eran. Le gustaron, así que no quisimos responderle.
