Hazaña de Ramzi, que dobla en 800 el oro de 1.500
Nadie lo había logrado por ahora en un Mundial


El sucesor del divino Peter Snell, el mejor atleta del Siglo XX en Nueva Zelanda, no ha nacido en un pueblo perdido de Oceanía, sino en las profundidades de Marruecos. Es Rashid Ramzi, doble campeón de 800 y 1.500, lo que nadie había hecho en un Mundial, y sólo unos poquitos, incluido Snell en Tokio 64, en los Juegos Olímpicos. Pero Ramzi no corre para Marruecos, sino para el Reino de Bahrain, adonde se lo llevó Peter Nubani, un agente estadounidense de ascendencia marroquí, vinculado a Said Aouita.
Aouita (Kenitra 2-XI-1959), la gran gloria del mediofondo marroquí en los años 80, ha tenido bastante que ver en la formación técnica de Ramzi. No hay demasiado problema, aunque Aouita resida actualmente en Orlando, Florida, donde es un comentarista televisivo... y Ramzi emplee su tiempo en correr para Bahrain. Los tiempos tienen estas cosas. Pero qué tiempos. Los tiempos de Ramzi, digo.
Ni siquiera la velocidad terminal de Yuri Borzakovski, el galgo del Dinamo de Moscú, pudo dar caza a la perla de Bahrain. Lo que ha hecho Ramzi es extraordinario: desde que marcase 1:44.73 en su primer 800 del año, en Lausana, ha ido mejorando su marca en casi cada carrera... incluso después de devorar toda la competición de 1.500. El expreso de Marruecos a Bahrain sólo costeó en la primera serie eliminatoria de 800: que ganó, por supuesto. En semifinales ya rebajó la marca de Lausana: 1:44.30. Y se llevó el oro en seis centésimas menos: 1:44.24, con una rapidez terminal que, por resumir, resulta... insolente. Desvergonzada. La caza desesperada de Borzakovski se detuvo en 1.44.51, cuatro centésimas por delante de Yiampoy, bronce.
El último cambio de Ramzi dejó cadáveres por doquier, incluidos Baala, el barbudo Said-Guerni y Mansoor Ali, el sospechoso mercenario de Bahrain que en Kenia se llamaba John Yego. Ramzi terminó como un bólido: un bólido... desvergonzado. Oro y marca personal en 800, a la sexta carrera de un Mundial: las tres primeras, de 1.500, incluida la final. ¿Es posible dar más al rey de Bahrain? ¿Cómo se hace esto? Alá lo sabrá: Ramzi habla con él tras cada uno de sus triunfos. Aquí, el divino era Peter Snell, que se retiró con 27 años. Pero el tiempo islámico y los tiempos vertiginosos de Ramzi van extinguiendo en el viento las cenizas legendarias del "kiwi" que fue el Gran Antepasado Blanco.
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El Guerrouj no confiaba en él
Pocos días antes de comenzar los Campeonatos Mundiales de Helsinki, el marroquí Hicham El Guerrouj dijo que su favorito para sucederle en el trono de los 1.500 metros era el portugués Rui Silva. Citó también al ucraniano Ivan Heshko. Y se acordó de Rashid Ramzi, pero sólo para otorgarle un papel secundario en una lucha que en todo caso iba a ser de gran calidad. El Guerrouj se equivocó, porque la victoria fue para su ex compatriota, con el que le separan algunas diferencias: Hicham siempre ha defendido su pertenencia a Marruecos por encima de todo y no le gusta esa compra de nacionalidades puesta en práctica por Bahrain o Qatar.