Paula Radcliffe burló la presión a golpe de récord
La humedad engullió la amenaza de las japonesas


Había una medida de la presión que tenía que soportar en Helsinki la inglesa de Bedford, de la coleta y de los gestos maniáticos: Paula Radcliffe, plusmarquista mundial de maratón, parece Mary Pierce encanijada y con gafas. Pero la presión, tras su poco olímpica retirada en Atenas, estaba ahí mismo: incluso en su sitio personal de Internet (www.paularadcliffe.com). Allí le había escrito una de sus fans más apasionadas: "Esta vez no hay excusas. Si fallas, no vuelvas a nublar nuestras costas otra vez, (Entonces) debes admitir que cuando la cosa importa de verdad, Paula tiene la costumbre de dejar a todo el mundo hundido: incluida ella misma". Tremendo.
Así las cosas, Paula Radcliffe tenía cortada la retirada. Lo que le faltaba. Pero éste era un circuito de 10 kilómetros, llenos de curvas y cuestas, que ayudarían al distanciamiento de quien quisiera tirar desde el principio: justo lo que hace Radcliffe. Maniática, compulsivamente, llena de tics y cabeceos.
Una ausencia venía como ayuda extra: la japonesa Mizuki Noguchi, la campeona olímpica que achicharró a Radcliffe en Atenas, no vino a Helsinki. No había rematado su preparación. El equipo de Japón tenía a las "tokibetsu kogeki", las fuerzas especiales, las "kamikazes", para entendernos. Pero le faltaba el navío insignia, el pequeno e indestructible acorazado Miyaki. Sin ella, las japonesas no tenían solución ni siquiera con la ayuda de Brendan Reilly y la companía Boulder Wave, de alta tecnología de entrenamiento, que ha llegado a trabajar con Lance Armstrong. Radcliffe había recorrido el trazado en coche. Las japonesas se habían pateado mil veces el circuito.
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A la hora de la verdad, Radcliffe salió de estampida. Bajo los consejos de Gary Lough, su marido y entrenador, su ritmo enloquecido troceaba el grupo perseguidor. La humedad de Helsinki engullió a las japonesas. Hara, Gigi, Oshima, Ozaki, la flotilla que hizo de Atenas el Pearl Harbor de Radcliffe, iba perdiendo unidades. Sólo la rumana Constantina Tomescu-Dita aguantó los cambios y contorsiones de Paula: sólo hasta los 30 kilómetros.
Ahí, Paula Radcliffe, libre, rompió la carrera, que dominó, ya bajo el sol, en 2:20.57, récord de los Campeonatos: su primer título mundial. Catherine Ndereba adelantó a la rumana, se embolsó la plata y lideró el primer puesto del equipo de Kenia en la Copa del Mundo. Dos japonesas, Hara (sexta) y Oshima (décima) llegaron entre las diez primeras. "Otra decepción más, tras la del 10.000, hubiera sido demasiado. Todo el mundo está aliviado, feliz", se recocijaban Paula Radcliffe y la BBC, mientras en algún lugar de Japón, Mizuki Noguchi preparaba el frío "sushi" de la venganza. ¿Será en Pekín...?