Atletismo | Mundiales Helsinki 2005

Etiopía y la joven Dibaba dinamitan el gran fondo

También ganó en el 10.000

<b>PLENO. </b>Tirunesh Dibaba celebra su victoria en los 5.000 metros, ayer.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Las gestas y sus números asombran y provocan el escándalo de los mánagers y promotores afectados, la sospecha de kenianos y kenianas, el descorazonamiento de los europeos y sus europeas y el hundimiento de las chinas: de las seis medallas en 5.000 y 10.000, Etiopía ha cogido... siete. Se puede escribir así, porque tras el triplete de los diez km, el primer día del Mundial, las etíopes firmaron en el 5.000 lo que hasta ahora sólo había sido accesible a EE UU en el 200 masculino: los cuatro primeros puestos.

Siete sobre siete. Barrida de escándalo. Y la escoba está en la mano de la jefa del servicio. Menudita, y jovencita (ni 20 anos aún), pero matona: Tirunesh Dibaba, criada en las alturas de Arsi con tantos glóbulos rojos y con tanto oxígeno puro como los que circulan por las venas y pulmones de Kenenisa Bekele y Haile Gebrselassie, los emperadores de los hombrecillos verdes. Tirunesh Dibaba, oro en 5.000 y 10.000 en una semana exacta, cubriendo los últimos 400 de cada carrera exactamente en el mismo tiempo: a 58 segundos la ración. Déme una ración de oro a 58 segundos la última vuelta, pequeña emperatriz. Ahí la tiene usted, señora Etiopía.

Desde su irrupción en el Mundial júnior de cross en Lausana 2003, el sentimiento que rodea las hazanas de Tirunesh Dibaba ha pasado de la esperanza a la estupefacción. Contemos lo que escuchamos: "No es creíble que una mujer pueda ganar estas dos carreras con esa facilidad en una semana, en 14:38.59 el 5.000, y en 30:24.02 el 10.000, éstas son las cosas que arrojan dudas sobre el atletismo", vociferaba en la zona mixta un afectadísimo mánager.

Ese no es el mánager de Dibaba, claro. O de las Dibaba: para más escarnio, Ejegayehu, la hermana mayor de Tirunesh, repitió en el 5.000 el bronce que había conseguido la semana pasada en el 10.000. Lo único que intercambiaron las etíopes en una semana, lo único que no se llevó la familia Dibaba fue la plata: en el 10.000, le tocó a Adere. Ayer, en cinco kilómetros, a Defar. "Son jóvenes y son muy buenas. Es imposible intentar seguirlas", razonaba ayer Marta Domínguez.

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El monopolio de las siete 'mujeres verdes'

El poderío de las atletas etíopes en el fondo dejó un primer apunte el pasado sábado, cuando tres de ellas coparon el podio de la carrera, también con la joven Tirunesh Dibaba en lo más alto. Además, la cuarta atleta de este país africano, Werknesh Kidane, consiguió clasificarse sexta en la prueba. De entre las diez primeras, cuatro eran etíopes y dos kenianas. En el 10.000, las cuatro primeras en la línea de meta fueron mujercillas verdes, mientras que quinta se coló la china Huina Xing y a ésta le siguieron una tanzana y dos kenianas. El poderío de las africanas en las pruebas de gran fondo es apabullante, a la espera hoy de que se dispute el maratón femenino.

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