Edwin Moses

"Quise ser como Lee Evans y Tommie Smith"

En sólo unos días, Edwin C. Moses cumplirá 50 años. Además, de sus 47.02, todavía la segunda marca mundial de siempre en 400 vallas. El estadounidense Moses mantiene un récord fabuloso e inmutable que pasea por Helsinki: sus 122 victorias consecutivas en carreras de 400 vallas.

Edwin Moses
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Se presagiaban malos tiempos para el atletismo de los Estados Unidos, y de buenas a primeras, arrasan con todo. En su prueba, el 400 vallas, con rayos, truenos y relámpagos, sus compatriotas Jackson y Carter hacen tiempos de ciencia-ficción y rebajan sus plusmarcas personales. ¿Qué ha pasado aquí?

No estoy sorprendido: nosotros tenemos muchos velocistas jóvenes, más que ningún otro país en el mundo. La clave es que puedan competir, que se sientan fuertes, potentes y que tengan con quien mantener una rivalidad que les proporcione victorias importantes, en grandes campeonatos. Con esa rivalidad y esas victorias, ellos siguen adelante. Lo del 400 vallas no me ha sorprendido nada: porque es una prueba de técnica.

Explíquese...

La pista mojada es incluso mejor para el que quiere correr un buen 400 vallas. Esta es una prueba técnica. En ella, las marcas llegan si consigues hallar un buen patrón técnico de ritmo y pasos entre vallas. Curiosamente, cuanto más húmeda o mojada está la pista, más se concentra uno en la técnica y en todo lo que tiene que hacer bien. Te agarras a los conceptos. Al menos, eso hacía yo, y eso creo que han hecho Jackson y Carter. Las buenas marcas llegan más rápido cuanto mejor hagas las cosas.

A otra cosa: Jeremy Wariner. El primer hombre blanco en bajar de 44.00 en 400 lisos. ¿Lo esperaba?

Tampoco me ha sorprendido. Es un gran competidor y ya es campeón olímpico. Lo que sí me ha llamado la atención es que apenas sufrió para hacer la marca que hizo (43.93). En esta carrera, la raza no tiene por qué marcar ninguna diferencia. La cuestión es salir a la pista a competir con la mentalidad que usa Wariner: a ganar desde la primera yarda. Era la misma actitud que tenía Michael Johnson, y eso no es un asunto de raza, sino de mentalidad positiva y buenos entrenamientos.

Hace un par de años, usted quiso volver a correr, y...

(Imperturbable) Me sentía bien físicamente y quise probar mis límites. Intentaba poder competir en los trials olímpicos para los Juegos de 2004 en Atenas. Mire, es que ahora peso exactamente lo mismo que cuando competía: 183 libras, igual a 83 kilogramos. Llegué a hacer 51.0. No volvía para ganar a nadie, sino para verificar el estado en que se encontraba mi cuerpo. Luego tuve un problema de espalda, y ya lo dejé definitivamente. No quería apretar demasiado a mi cuerpo.

Siempre tuvo usted inquietudes: se graduó en Físicas por el Morehouse College de Atlanta, el centro de algunos de los más famosos activistas afroamericanos. Fue ingeniero de proyectos en General Dynamics, hasta que lo dejó para dedicarse al atletismo 'full time'. Todo ese bagaje le sirvió para afinar al máximo incluso los ángulos de paso de las vallas. Fue un innovador ante todos los organismos en los métodos avanzados de control antidopaje, cuando a casi nadie le importaban un pimiento. Es especialista en buceo y es también un 'speaker' al que vale mucho dinero contratar. ¿En quién se inspiró para todo esto?

Cuando yo tenía entre 12 y 16 años, no me perdía una sola carrera o una sola actividad de Tommie Smith y Lee Evans (los dos grandes campeones del Black Power en 200 y 400 metros, en los Juegos Olímpicos de México 1968, los líderes deportivos del 'Grupo de San José', con el ideólogo Harry Edwards al frente). Yo quería ser como ellos, tener la misma fuerza que ellos desarrollaban en todo.

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Era la fuerza del Black Power, el Poder Negro...

No: era admiración. Admiración por todo lo que hacían. A nadie he visto con su fuerza vital y competitiva. Ahora hablo mucho con Tommie: vivimos juntos en Atlanta. Y le prometo que sigo aprendiendo de él todos los días...

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