Heike Drechsler

"En el Este perdimos con la reunificación"

La alemana Heike Drechsler, dos veces campeona olímpica, ex plusmarquista mundial, se retiró el pasado año. "Una rotura de tendón fue la clave de mi retirada", comenta la alemana. Drechsler fue la última campeona de la extinta Alemania Oriental (RDA) sobre las pistas del mundo.

Heike Drechsler
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
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Ha analizado el concurso femenino de longitud en Eurosport, como todo lo demás. Pero en la longitud, su experiencia es la más valiosa. Usted fue la primera campeona mundial en Helsinki, tuvo el récord del mundo y sobrevivió a todos los procesos deportivos derivados del sistema de la República Democrática Alemana (RDA, DDR). ¿Cómo ve la especialidad en estos momentos?

Las marcas son las que delatan que el nivel no es el de antes. No es que haya que dar muchas opiniones: es algo que se ve claramente. En cualquiera de los concursos de los años 80, conmigo, con Chistyakova, o con Jackie Joyner-Kersee, se podían ver saltos sobre 7,30 o 7,40 (El récord mundial de Chistyakova es de 7,52, en 1988. La misma Drechsler tiene tres saltos en 7,45 o más). Eso, ahora, es casi imposible. No vale pensar en cosas extrañas, porque no las hubo. No hubo controles positivos de nadie. Mi opinión es más sencilla: ya no se trabaja bien la técnica, y ahí están los resultados. Las rusas, Lebedeva y Kotova, sí saltan técnicamente bien y por eso rebasan los siete metros. Yo esperaba más de su chica española, Montaner, que traía marca de 6,92, y me ha defraudado en la final: nunca estuvo a gusto en la competición. ¿Sigue compitiendo Niurka...?

Lo hace bastante bien, pero no alcanzó la mínima para venir aquí. Tuvo un hijo, tuvo lesiones: ya sabe...

Es cierto que yo tuve también mi hijo y volví a competir bastante bien, pero yo era bastante joven cuando tuve a Toni. Y las lesiones son lo peor: una rotura de tendón fue la clave de mi retirada, en 2004. Aunque el punto final oficial se lo puse en mi ciudad natal, Gera, el último 6 de mayo.

Su hijo, Toni, nacido en 1989, fue fruto de su matimonio con Andreas Drechsler, el futbolista germanooriental que era hijo de Erich, su primer entrenador. Se divorciaron, y ¿cómo le va la vida ahora?

Vivo en Karlsruhe, cerca de Alsacia, con mi actual pareja, Alain Blondel (ex decatleta francés), y con Toni. Es un buen sitio: me permite estar conectada casi al mismo tiempo con Francia y con Alemania. Toni va allí a la Escuela Deportiva. A ver qué pasa, pero yo no le pienso presionar. Aunque tiene cualidades, hará lo que él quiera.

(Rebasada ya la cuarentena, Heike Drechsler, de soltera Daute, sigue exhibiendo un cuerpo que es una obra de arte atlética: 1,81, 70 kilogramos, rubísima, altísima de caderas, palancas como pinzas)

Por cierto: ¿qué pasa en Alemania, con la pérdida de puestos de trabajo y el descontento general? Hay crisis atlética y crisis política. Usted, que vino del Este, de Gera y de Jena, ¿cómo lo ve?

Como yo lo veo, es un problema típico de la sociedad del bienestar. Cuando la gente se acostumbra a vivir bien, no hay marcha atrás. Les inquieta que Schröder no pueda remediar la pérdida de puestos de trabajo (arbeitlosen). Pero es un problema general de actitud ante la vida. Schröder hace lo que puede. Deportivamente, desde el punto de vista de la vida cotidiana, el Este perdió muchas cosas con la reunificación.

Explique eso...

En lo deportivo, entró en profunda crisis el sistema de las escuelas deportivas de la RDA, que fue el que más campeones ha producido en el deporte alemán, y al que yo sólo puedo estar agradecida por lo que me dio. En general, hubo claramente muchos prejuicios hacia todo lo que viniera del Este. Yo lo vi claramente cuando a mi antiguo entrenador y suegro, Erich, el padre de mi ex marido Andreas, apenas se le dio oportunidad de trabajar después de la reunificación... precisamente porque había estado encuadrado en la estructura del Este. No me lo quería creer, pero terminé convenciéndome de que era así. Con él y con muchos más. A partir de ahí, se han acumulados muchos más rencores y prejuicios. Y más paro para el Este.

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No se la ve muy contenta con la nueva Alemania...

De todas formas, yo votaré a Schröder cuando haya elecciones. Aunque Merkel, al menos, es una candidata femenina en Alemania: eso está bien. Lo que nunca podré dejar de decir es que estoy agradecida a "nuestro" sistema: el del Este.

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