"Wariner puede batir mi récord en 400 m"
Michael Johnson apadrina a Jeremy Wariner, el campeón olímpico de 400 metros en Atenas 2004, del que espera que, en el futuro, pueda batir su récord mundial. Michael declara que jamás se verá otra carrera como la de los 200 metros de Atlanta, en la que batió el récord del mundo.


Michael, debe serle curiosa la transición de ser uno a quien siempre se le preguntaba por sus hazañas atléticas... a ser el hombre que debe responder las preguntas sobre Jeremy Wariner. Que se entrena donde usted se entrenaba en Waco, Universidad de Baylor, y con su mismo entrenador, Clyde Hart. ¿Hay algún secreto en todo esto?
No se puede comparar con la atención que había sobre mí, pero sí veo cada vez más presión mediática sobre Jeremy. En principio, no me importa, porque gestionar este asunto forma parte de nuestros negocios, pero no se le puede insistir a Jeremy para que bata cuanto antes mi récord del mundo de Sevilla 1999 (43.18), porque entonces le estaremos enfocando equivocadamente. Pero él también tiene la habilidad para no sufrir distracciones en los grandes eventos por parte de los rivales y de la prensa. Esa es una cualidad que distingue a los grandes atletas, y él la tiene.
Esta no es para él, sino para usted. ¿Ve el récord del mundo en las piernas de Jeremy Wariner, su discípulo?
(Se va a enviar la pregunta a sí mismo) Mire, esto se puede resumir así: ¿Espero yo, Michael Johnson, que alguien pueda batir mi récord del mundo, durante lo que me queda de vida? La respuesta es "no". ¿Tiene Jeremy Wariner la capacidad para hacerlo? Entonces, la respuesta es "sí". Eventualmente, sí, tiene la capacidad para batir el récord mundial. Pero tiene que trabajar muy duro, ganar en consistencia. No lo va a hacer ahora. Tendrá que insistir tanto como yo y nuestro entrenador, Clyde Hart, lo hicimos para batir el anterior récord de Harry Butch Reynolds (43.29). Tiene que seguir como va... y luego ya veremos.
Una cosa es su cariño hacia Jeremy Wariner, y otra, su amor propio con su récord de 400 metros, que es como su hijo...
Perder un récord mundial no le gusta a nadie... pero Jeremy nunca quiere perder, lleva su orgullo y su velocidad a las carreras, como muchos otros no son capaces de hacer. Técnicamente, lo que le distingue, es que, como los grandes cuartomilleros (cuatrocentistas), él es capaz de almacenar su velocidad hasta los últimos 200 metros, y entonces liberarla sin perder la punta hasta el final.
Del récord de 200, el 19.32 de Atlanta, mejor no hablar...
No habrá otra carrera como ésa, nunca. En estos momentos, pese a los nuevos jóvenes talentos estadounidenses en esa distancia, no veo a nadie capacitado para acercarse a esa marca.
Marginalmente, un escandalito de dopaje le ha venido salpicando hasta hace poco, Michael: el positivo oculto de Jerome Young, que estuvo a punto de hacer que tuviese que devolver su último oro olímpico, el del 4x400 en Sydney. Lo ha evitado el Tribunal de Arbitraje.
Siempre fui extremadamente cuidadoso con el asunto del dopaje. Escogí callarme desde que empezó este caso, que nunca debería haber llegado tan lejos. No hubiera sido justo que nos hubiesen arrebatado la medalla de oro a todos los demás relevistas de aquel equipo estadounidense y era muy duro para mí leer cada artículo sobre este caso: era un caso de dopaje en el que yo nada tenía que ver, pero mi nombre siempre estaba ahí.
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¿Hubiera devuelto la medalla?
De un modo u otro, jamás hubiese devuelto esa medalla de los Juegos Olímpicos de Sydney. Al menos, se ha hecho justicia, y espero que sirva como un precedente para casos similares. Lo único que he hecho durante toda mi vida es entrenarme y trabajar más duro que nadie. Por eso vinieron los resultados que vinieron. Y no estoy dispuesto a que eso se ponga ahora en duda bajo ninguna circunstancia.