El estadounidense Clay se tomó la revancha olímpica
Se impuso al checo Sebrle.

El estadounidense Bryan Clay, que a los cinco años de edad cambió los áridos desiertos de Texas por las playas soleadas de Hawai, se tomó ayer la venganza de su derrota en los Juegos de Atenas. En el estadio Panathinaikón venció el checo Roman Sebrle, pero en el Estadio Olímpico de Helsinki el centroeuropeo, que también es plusmarquista mundial, ha tenido que ceder ante el yanqui.
La clave estuvo en el disco, pero ya en la primera prueba, la de los 100 metros, Clay avisó: 10.43 metros, marca espléndida. Y 111 puntos de ventaja sobre su oponente. A partir de ahí, Sebrle inició una reconquista similar a la de la sueca Carolina Klüft con respecto a la francesa Eunice Barber, pero si entre las chicas esa reconquista se consumó, aquí Clay supo aguantar el ataque.
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Esos 111 puntos fueron menguando: 31 tras la longitud, 29 después del peso y, en el salto de altura, aparente golpe de estado de Sebrle, que se puso por delante con 27 puntos. Parecía que las aguas volvían a su cauce. En los 400 metros, la prueba que cierra la primera jornada, Clay retomaba el mando y se puso 14 puntos por delante. Nadie lo sabía, pero ya no iba a abandonar la cabeza.
En la jornada definitiva, Clay salió con todo y después de las vallas elevó esa ventaja a 49 puntos. Y entonces llegó el disco: el hawaiano de Texas lanzó a 56,68 metros y el soldado del Dukla de Praga (lo de soldado es un decir; le sirve para tener un sueldo del Estado) se quedó en 46,85. Ventaja de 91 puntos para Clay, que era insalvable, salvo accidente. A partir de ahí, el estadounidense fue aumentando su ventaja y hasta se permitió el lujo de quedar último en los 1.500. Ya es el más completo.
