Bershawn Jackson es el rey en la jungla de las vallas
El favorito Kerron Clement naufragó ante un japonés.


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La final de 400 vallas fue un viaje al corazón de las tinieblas en el que se quedó el muslo de Félix Sánchez y en el que prevaleció la fe del grumete de la flota estadounidense: Bershawn Jackson. Le entrena el sesentón George Williams. George, "padre espiritual" de Trevor Graham, fue entrenador-jefe de EE UU en Atenas, con el considerable lunar de haber trabajado con el célebre dopado Jerome Young. La lluvia, la calle uno y una salida espantosa (201 milésimas de reacción, con todos los demás por debajo de 190) reventaron al favorito, Kerron Clement, que naufragó en el oleaje de goma roja cuando vio el oro y la plata en manos de Jackson y James Carter.
Dato: Jackson y Carter firmaron sus mejores marcas personales de siempre (47.30, 47.43) bajo el denso diluvio, y a 15 grados: cuando se quiere correr a muerte, como ellos, o como el japonés Tamesue, bronce, se sale y se corre. Y no hay excusas. Pero a Clement, con la mejor marca de 2005, había empezado a condenarle su horrendo papel en semis, que le mandó a la calle uno. Acabó con él el japonés Tamesue, que le arrebató el bronce, tirándose en plancha, como si huyera del B-29 de Hiroshima. En este caso, lo que quería era pillar a los americanos. Jackson y Carter escaparon antes que él del corazón de las tinieblas, allí donde se quedó Clement.