Atletismo | Mundiales Helsinki 2005

Pentinel claudicó ante el poderío de los africanos

Acabó en sexta posición, segundo europeo.

<b>PODERIO. </b>Saif Saaeed, con la camiseta de Qatar, decidió cuándo aceleraba para ganar el oro.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Vivir a la sombra y remolque de las tribus del altiplano de Kenia tienen estas cosas: antes de la final de 3.000 obstáculos, Antonio David Jiménez Pentinel firmaba el sexto puesto, tras la tropa de Kenia, más su delegación del paraíso fiscal de Qatar. Después se rebeló contra ese sexto puesto: "No he estado listo, quizá tuve que seguir el tirón bueno, Cherono se ha reído de todos".

Y al fin de ocho minutos y cuarto de táctica Pentinel era sexto, pero ni siquiera el primer europeo: éste puesto fue para el holandés Simon Vroemen, eterno enemigo de Penti. Vroemen, plusmarquista mundial de veteranos de más de 35 anos, recordaba perfectamente cómo Pentinel, rapado al cero, le había birlado el oro europeo en Múnich 2002. En cierta manera, estos puestos quinto y sexto son medallas europeas. Y...

Y el mejor fue el gran hechicero de la tribu kalenjin de Kenia: Stephen Cherono, que ahora se conoce en el mundo y en Qatar como Saif Saaeed Shaheen, por un buen puñado de dólares y una suite extraordinaria en el mejor hotel de Qatar. Es el plusmarquista mundial, con un récord sideral: 7:53.63. Y una maravilla vengativa que jamás olvidará su derrota en Atenas a pies de Kemboi, Koech y Kipruto.

Aquí, en Helsinki, el brujo Cherono exorcizó a sus demonios familiares. Todos se agazaparon bajo la lluvia hasta que faltaban dos vueltas. Blanco ("escogí morir en pie antes que vivir de rodillas", dijo poéticamente) dio tiempo al primer kilómetro: 2:52.13. Cherono y los nandi iban, literalmente, cantando bajo la lluvia. En 2.000 metros, a 5:40.39, agredió el marroquí Boulami, que vio una presa en ellos. Ellos: las fieras de Marakwet y el país kalenjin. Lo que hizo Boulami fue despertar a las fieras. A 800 metros, Cherono-Shaheen soltó un hachazo imposible de resistir y rompió la carrera. Pentinel se quedó en conserva, asustado.

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Berlanas tomó mal un obstáculo y casi se cae, a falta de 300 metros. Por delante, Cherono pasaba obstáculos como un vendaval al que resistían Boulami, Kemboi y Kipruto.

Boulami pagó la premura de su tirón y Kemboi y Kipruto le apartaron del podio, mientras Pentinel y su final iban apartando cadáveres, rumbo al sexto puesto. Berlanas, machacado, 11. Blanco, roto, 14. Cherono remató el baile en 8:13.31, como hubiera ganado. Kemboi y Kipruto saludaron sus medallas como si hubiera sido la independencia de Kenia. Muy bien, pero el rey de esta cosa tiene palacio en Qatar. Allí danza Saif Saaeed Shaheen, el guepardo kalenjin, antes conocido como Stephen Cherono.

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