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'La Cobra' Hearns: una vuelta al ring sin veneno

El ex campeón mundial reaparece tras cinco años retirado

<b>MUCHO TRABAJO. </b>Hearns necesitó ocho asaltos para tumbar a Long.
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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La edad no es más que un número". La frase, de Tommy Hearns, suena bien, pero para muchos no es más que eso, una frase, un titular de periódico que no aguantará los golpes que al bueno de Tommy le esperan en el ring. La Cobra volvió a pelear, cinco años después de colgar los guantes. De nuevo la historia de púgil veterano que, cansado de imaginar golpes en el sillón de su casa, vuelve al gimnasio dispuesto a demostrar que quien tuvo, retuvo. Hearns necesitó ocho asaltos para tumbar a John Long, un gordito con un currículo que mejor pasamos por alto. Ganó ante su gente, en el Cobo Arena de Detroit, donde se gestó su leyenda, pero no convenció a nadie. Los gritos de "Tommy, Tommy" de sus incondicionales no disipan las dudas de los expertos, que recomiendan a Hitman que dé media vuelta y deje el ring para no echar un borrón en un historial envidiable.

Consejos.

El primero de ellos, Emanuel Steward, su entrenador en los brillantes años 80, en los que Hearns conquistó siete títulos mundiales en cinco categorías diferentes. Tommy admite consejos -"sé que en los tres o cuatro próximos combates tengo que mejorar"-, pero dice que no ha hecho más que abrir la puerta a una nueva etapa como boxeador profesional. "Esto es sólo el arranque. Pretendo boxear mucho tiempo", precisó tras la velada, en la que también salió victorioso su hijo Ronald. Hace cinco años, Hearns prometió que no volvería a subirse a un cuadrilátero tras lesionarse en el segundo asalto de la pelea contra el jamaicano Uriah Grant. Ni siquiera respondió a la campana que indicaba el inicio del tercer asalto. Su muñeca estaba rota y con ella, su carrera como boxeador.

Cinco años después, Hearns (60-1-5, 47 K.O.) vuelve al boxeo. Lejos queda su primer título del mundo (el de la Asociación), conquistado el 3 de mayo de 1980 ante José Cuevas por K.O. en el segundo asalto. Lejos quedan también sus míticas peleas con Sugar Ray Leonard, Marvin Hagler o Roberto Mano de Piedra Durán. Pero eso a él no parece importarle. Por más que le arrinconen contra las cuerdas, él confía en una contra que le haga ganador. "Dios está conmigo", dijo tras el combate. Por eso, nada más tumbar a Long se fue a la esquina y se puso a rezar. Era feliz. Y estaba en casa. Los golpes, ni le dolían.

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Míticos duelos con Leonard

Tommy Hearns figura con letras de oro en la historia del boxeo. Y si rescatamos grandes duelos del pugilismo, el suyo con Sugar Ray Leonard figura entre los mejores. Fueron dos de las grandes estrellas de los años 80, en los que tuvieron que vérselas con campeones del calibre de Roberto Durán o Marvin Hagler. En 2003, la prestigiosa revista Ring situó a Hearns en el puesto número 18 entre los 100 mejores boxeadores de todos los tiempos. Lo dicho, historia ¿viva? del boxeo.

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