Atletismo | Mundial de Helsinki 2005

Bekele presidió la marea negra y revalidó su oro

Por primera vez los ocho primeros fueron africanos

<b>INVENCIBLE. </b>Bekele precede en la meta a su compatriota Sileshi Sihine (274) y al keniano Moses Mosop.
Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

Sonaron los tambores de guerra y los africanos salieron de estampida en los 10.000 metros. Decía hace poco Antonio Jiménez Pentinel, sevillano y obstaculista, que si esto seguía así habría que hacer carreras para blancos y para negros. No hay que hacerlas: ya están hechas. Lo que sucede es que se celebran al mismo tiempo. Los africanos van en vanguardia y peleando; los europeos por detrás, y sufriendo.

Ayer, tiraban a veces los etíopes de verde camiseta, comandados por el gran Kenenisa Bekele, que defendía título. Otras veces eran los kenianos los que lanzaban ataques intermitentes. Era una marea negra, pero más negra que nunca. Adelantamos que jamás en la historia de los Campeonatos Mundiales los corredores de África habían copado los ocho primeros puestos, aunque alguna vez estuvieron a punto de conseguirlo.

Al tan-tan de la campana llegaron nueve atletas. Y el vencedor fue, claro, Bekele, que hace dos temporadas, en París, ya se había coronado emperador. Entre aquello y esto aprovechó para ganar otro oro, pero olímpico. Por cierto, no correrá el 5.000 de ninguna manera. Sólo se lo hubiera planteado con El Guerrouj en la pista... pero el marroquí está en la grada.

De la Ossa.

Compitieron 23 atletas y sólo dos eran europeos: De la Ossa, duodécimo, y el suizo Belz, que terminó dos puestos después. El conquense se alzó con el título honorífico de mejor atleta no nacido en África. También había japoneses y americanos. Tal y como están de crecidas las mareas negras, no es mal resultado.

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