Arturo Casado deslumbra en las series de 1.500
"Sé que impongo respeto", dijo


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La imagen, fresca, fuerte y tranquila de la segunda serie de 1.500 es un puño tonante de Madrid, de Moratalaz, cerrando la carrera por la cuerda, sin abandonar la calle uno nada más que para ganar. Ganar, dominar y expulsar del Mundial a Kipchircir-Komen, el keniano con la segunda mejor marca del año: todo eso hizo Arturo Casado, de 22 años en un kilómetro y medio. La imagen del futuro. "El tipo es altísimo. Abre los codos, cierra espacio y quita a la gente de en medio. Impone. Lo sé bien, le conozco desde juniors, dijo el estadounidense Chris Lukezic, tercero en la serie. "Me he sorprendido a mí mismo con tanto poderío", admitió Casado. "Claro que sé que impongo respeto cuando voy por dentro y abro los codos. ¿Medallas? ¿Barbaridad? Mire, voy paso a paso. Ahora toca la semifinal. Si llego a la final, entonces se verá". Casado controló la serie por delante de Kaouch, Lukezic, Rui Silva y el qatarí Daham Bashir, Nyaga en su vida de keniano. Curiosamente, los 3:41.64 con que ganó fueron peores que los 3:37.40 que llevaron a Higuero al octavo puesto de la primera serie. "He hecho un fartlek", dijo Higuero, clasificado por tiempos.
Pasó que Casado había manejado esa serie al ritmo que le convino y que dictó. Impresionante. "Bien, el de Kenia se ha quedado fuera". El gran Hombre Tranquilo de Moratalaz, en la zona mixta y ante la estupefacción de Lukezic y de la prensa estadounidense, levantó el puño cuando festejó la eliminación de Kipchircir-Komen. Después apareció Reyes Estévez, también clasificado. Pero los americanos miraban a Casado...