Gatlin afianza su poder y Heshko avisa en 1.500
El velocista logró en Estocolmo una nueva victoria en 100.

Justin Gatlin, el chico de Brooklyn que en su juventud coqueteó con el dopaje y que luego se redimió, consiguió ayer una nueva victoria en los 100 metros y cimentó un poco más sus aspiraciones mundialistas, aunque se vio acosado por el jamaicano Dwight Thomas, que ha tomado el mando del sprint caribeño tras la lesión de Asafa Powell, plusmarquista mundial. Estamos ya casi en vísperas de la cita mundialista y ahora lo importante es no fallar, no dar muestras de debilidad. Gatlin, el campeón olímpico, quiere serlo también del mundo y aunque ayer realizó una marca discreta (10.15, sólo cuatro centésimas por delante de Thomas), sumó una nueva victoria, que es lo importante. En los países nórdicos no se corre tradicionalmente muy rápido y, además, el viento fue tacaño en su ayuda a los atletas y sopló sólo a 0,1 metros por segundo. Imperceptible.
Un dato interesante es que Gatlin destrozó literalmente a John Capel, el campeón olímpico de 200 metros, que terminó sexto con una marca de 10.35, impropia de un atleta de su inmensa categoría. Por su parte, el portugués Francis Obikwelu, medalla de bronce en Atenas, fue descalificado por una salida nula.
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Y SI Gatlin se afianza como máximo candidato a la victoria en la capital finlandesa, en los 1.500 metros hay un auténtico vacío de poder, porque el mejor del mundo en los últimos nueve años, el marroquí Hicham El Guerrouj, verá los toros desde la barrera, según ha anunciado, mientras que el segundo mejor, Bernard Lagat, no puede competir en el Mundial al haber cambiado su nacionalidad keniana por la estadounidense. El Guerrouj ha dicho que su favorito es el portugués Rui Silva, pero también ha dejado caer el nombre del ucraniano Ivan Heshko, implacable vencedor en los Europeos en sala de Madrid. Pues bien, Heshko fue quien ganó ayer en Estocolmo, precisamente a Lagat, con marcas respectivas de 3:33.18 y 3:33.5. Y presentó su candidatura a la victoria en Helsinki. Por cierto, que precedió a cuatro atletas nacidos en África. El mundo al revés.
En cuanto a Yelena Isinbayeva, esta vez no pudo con el récord mundial, lo que visto lo visto no deja de ser una noticia. Saltó 4,79 y venció con suficiencia y luego mandó colocar el listón a 5,01 metros. Esta vez sí fue tacaña, porque pretendía añadir sólo un centímetro a su plusmarca. Y fracasó. No todos los días son fiesta, incluso para una atleta como ella. Esta vez no pudo desplegar sus alas.
