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El Gran Blanco es el diamante de Suráfrica

Roland Schoeman
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

El atleta con más medallas en la joven historia olímpica de Suráfrica es Roland Mark Schoeman (3-VII-1980, Pretoria, 1.97, 87 kilos en su ficha oficial de la Universidad de Arizona... a la que ya no pertenece). Para el deporte que tanto penó en los tiempos del apartheid, Schoeman supone algo así como un diamante del Transvaal, un Gran Tiburón Blanco, como los que los turistas extremosos visitan en jaulas, en Gansbaai o Hermanus... o uno de los mejores ases de los Springboks, la estupenda selección de rugby. En la piscina, es el sucesor de Jonty Skinner, un fuera de serie que tuvo problemas con sus récords de velocidad: el apartheid...

¿Ha nadado Schoeman junto a los Grandes Blancos de colmillos como diamantes? Alguna vez se lo preguntaron, y Roland dejó escapar una sonrisa y una broma llena de suficiencia: "Tendrían que estar realmente hambrientos para pillarme". La realidad es más prosaica: Schoeman, que según su colega Neethling, podía haberse dedicado exitosamente a cualquier deporte, se tiró a la piscina a nadar en competición... para demostrarle a su primera novia, Suzy, que él podía ir más rápido que cualquiera. Los grandes nadadores tienen (¿por sus cuerpazos, por sus marcas...?) un punto de pedantería y vanidad: Mark Spitz y el mismo Ian Thorpe no necesitan que sus abuelas les digan lo buenos que son. Ellos lo tienen muy claro.

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Desde que se fue a Tucson, Arizona, en 1998, al reclamo de Neethling y de Rick DeMont, Schoeman también tiene claro que el dólar es lo primero. En Tucson, él, Neethling y Lyndon Ferns, se las ingeniaron de mil maneras para reunir dinero para pagar la casita comunal y montar los parties con personal del calibre de Amanda Beard y el resto de gatitas salvajes de la Universidad.

Tras seis años en EE UU, Schoeman dejó el salvajismo para sus demostraciones eléctricas en la piscina. En Atenas, comandó el fantástico relevo 4x100 libre que destrozó el récord del mundo. A ese oro, Schoeman sumó la plata y el bronce en 100 y 50 libre. Pronto, casi fue suspendido por la Federación Surafricana por vestir un bañador de la marca que le pagaba, que no era el oficial del equipo. Pero está orgulloso de ser un afrikaner: un Gran Blanco, al fin.­

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