Ciclismo | Tour de Francia

Galicia ya puede presumir de su ciclismo emigrante

Nunca ha existido un equipo profesional gallego

<b>DOS DE DOS. </b>Óscar Pereiro celebra el triunfo el pasado martes en la línea de meta de Pau.
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Galicia es, de lejos, la menos ciclista de las regiones del Norte. Sin embargo, nunca desfalleció el gusto por la bicicleta en estos lares. Especialmente, en las comarcas de Ponteareas y Porriño, cuna de notables ciclistas. De aquí surgieron Delio Rodríguez, campeón de la posguerra en la Vuelta a España, su hermano Emilio, Álvaro Pino y Óscar Pereiro. A un puñado de kilómetros de la industrial Vigo, los niños aún sueñan con una bicicleta como regalo de cumpleaños.

Más al norte, en el concello de Padrón, tierras de pimientos, surgen Blanco Villar, José Ángel Vidal (siete visitas a los Campos Eliseos en siete participaciones) y Oliveira, del CLAS. El resto son más fruto de la casualidad que de la tradición. El ciclismo gallego es tan popular como el hockey sobre patines. Nunca hubo un equipo ciclista profesional gallego y su guadianesca Vuelta Ciclista murió. Por eso sus jóvenes promesas emigran a Portugal. La relación de Galicia con el Tour era, hasta esta semana, estéril. Lo más parecido a una victoria gallega eran los triunfos de Vicente López Carril, coruñés de nacimiento que ejercicía de asturiano. O las dos cronos por equipos que ganó Marcos Serrano en 2000 y 2002 con la ONCE. En la primera, el de Chapela fue multado por Leblanc ya que entrando en de Saint Nazarie, al subir un puente que era cota puntuable de cuarta, se quedó cortado y Sainz le metió el coche para ayudarle. Maniobra que le costó 20 segundos de penalización. Pese a ello, ganaron.

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Muchos gallegos recuerdan aquella tarde del 85 en que a Álvaro Pino le jugó una mala pasada un tal Régis Simon. Le birló la gloria en las calles de Pau después de que el de Ponteareas dejase clavados en las rampas del Aubisque a Perico y a Millar. La memoria de Pino, Midas del ciclismo gallego, quedó vengada 20 años después en las mismas calles por Óscar Pereiro. El de Mos quiso acordarse en la meta de su compañero de penurias, su compatriota Marcos Serrano, cortado en la subida del Aubisque: "Me hubiera gustado llegar con él".

Pero ayer el destino se congratuló con Serrano. El ganador de la última Vuelta a Galicia desangró a sus rivales subiendo a Mende para ganar sin sobresaltos. Discreto y eficiente. Como el ciclismo gallego en el Tour. Dos victorias y una decena de corredores. Galicia rueda bien.

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