El séptimo cielo
Armstrong ya se siente ganador a sólo seis días del final

En la página web de Sheryl Crow, la novia rockera de Armstrong, apenas se distinguen ya las fotos de sus conciertos. Casi en primer plano hay dos imágenes de la cantante subiendo el Alpe d'Huez en bicicleta de carretera. Junto a ellas, la chica explica el por qué del título de su próximo disco, Wildflower (flor salvaje): "Me inspiré en Lance y sus tres hijos. La idea es que, independientemente del caos que nos rodea, las flores salvajes acaban brotando en mitad de cualquier sitio". El amor, que todo lo puede, amenaza con convertir a la rockera en cantante de boleros.
La señorita Crow, permanente foco de atención de los reporteros, visitó ayer la concentración del equipo de su novio vestida de picnic, una indumentaria muy propia porque el ambiente que se vivía en el Tour era de día en el campo y sandwich de mortadela. Hace muchos años que la jornada de descanso que da paso a la última semana ha dejado de resultar emocionante. Y no es culpa de Armstrong, sino de los demás. O tal vez no sea culpa de nadie y lo que nos aburre por repetido sea en el fondo el privilegio de asistir al dominio aplastante de un ciclista único que, dentro de algún tiempo, presumiremos de haber visto.
El líder, que por tercera ocasión consecutiva ha sido nombrado por la ESPN mejor deportista masculino de Estados Unidos, tenía ayer la cara de quien se siente vencedor por séptima vez, risueño, distendido, absurdo disimular cuando faltan exactamente seis días para que termine el Tour y su carrera deportiva, ni un final en alto, sólo una contrarreloj que debería darle su último triunfo en la prueba.
Si Armstrong estaba exultante, no lo estaban menos sus compañeros de equipo, "los maestros del juego", según tituló ayer L'Equipe. Hincapié, inesperado vencedor en la etapa reina, fue armado caballero por un masajista que en lugar de espada utilizó la escobilla (limpia) de un aseo. Buen rollo, risas, sensación de misión cumplida, musiquita de Nescafé.
En la jornada de descanso supimos también que Basso (27 años) será hasta 2009 corredor del CSC, maillot con el que le disputará el triunfo a Valverde, Cunego, Popovych y Kashechkin, todos ellos nacidos en 1980, 25 primaveras, por tanto.
Noticias relacionadas
Por lo que se refiere a la representación española, nuestros ilustres aprovecharon para lamerse las heridas. Mancebo afirmó que el próximo año luchará por la victoria final y Manolo Sáiz aseguró que "si Heras estuviera en su sitio todos dirían que Liberty ha hecho un buen Tour". Mayo no dijo nada y tiene razón, mejor callarse.
Quedan seis días de Tour y para disfrutarlos convendría recordar la fascinación con la que veíamos esta carrera antes de ser favoritos o cuando no lo éramos en ningún caso, antes de Perico o Indurain, cuando ya era un éxito meterse en una escapada y enseñar el lomo, cuando nuestros triunfos eran, exactamente como ahora, flores en el desierto, wildflowers, ya saben.