Ciclismo | Tour de Francia

McEwen le gana el pulso a Boonen

El español Juan Antonio Flecha (Fassa Bortolo) ha sido uno de los protagonistas de la jornada, iniciando una fuga en solitario en el kilómetro 20.

<b>POR POCO.</b>. El australiano ha impedido la tercera victoria de Boonen por escasos centímetros.
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El australiano Robbie McEwen, del Davitamon Lotto, cortó la racha de victorias al esprint del belga Tom Boonen imponiéndose en la misma línea de llegada de la quinta etapa disputada entre Chambord y Montargis, de 183 kms, en la que el estadounidense Lance Armstrong retuvo sin problemas el maillot amarillo en una jornada de transición que cumplió con el guión previsto.

El campeón de Australia, de 33 años, tenía contenidas altas dosis de rabia tras ser desclasificado en la tercera etapa por maniobra antirreglamentaria. Le debía una a Boonen y se la devolvió a la primera oportunidad que tuvo. En un e1print largo, eléctrico y muy disputado superó al príncipe del ciclismo belga en el último aliento. Hizo gestos claros señalándose. "He ganado yo".

McEwen se anotó la sexta etapa del Tour en su palmarés, y la decimocuarta de la temporada, con un tiempo de 3h.41.00, a una media de 48,58 kms/hora, por delante de Boonen y del noruego Thor Hushovd, del Credit. Un paso adelante en su duelo particular con los velocistas por defender el maillot verde que consiguió en París el año pasado.

Armstrong sigue de líder

La general no se alteró para nada en una jornada en la que el español Tino Zaballa, del Saunier, protagonizó el primer abandono del Tour 2005 por una inflamación en la rodilla. Armstrong conservó sin problema alguno un maillot amarillo que no quiso lucir en esta etapa. Segundo es otro americano, Hincapie (Discovery), a 55 segundos y tercero el alemán Voigt (CSC) a 1.04.

La etapa no deparó sorpresas y se ajustó al pronostico; escapada consentida y reacción final del pelotón para negociar la etapa al esprint. Juan Antonio Flecha, el clasicómano español del Fassa Bortolo, logró saltarse la férrea disciplina del pelotón y marcharse en solitario en el km 25. El tercer clasificado en la París Roubaix y vencedor en Toulouse en 2003, arrancó con decisión para hacer buena la fuga y sin mirar atrás fue abriendo hueco.

Llegado el km 85, el director del Fassa le ordenó al catalán de origen argentino esperar a tres perseguidores con los que compartiría el sacrificio. Se trataba del italiano Commesso (Lampre),el húngaro Bodrogi (Credit) y el finlandés Carlstrom (Liquigas), un toque exótico al proyecto.

La esperada llegada al sprint

La ley implacable del pelotón, cuando existe interés por el esprint, cortó las ilusiones de la avanzadilla cuando ya se veía en lontananza Montargis, a 10 kms de meta. Esfuerzo estéril de Flecha, que en ausencia de Petacchi se verá liberado para intentar otros retos. Es un guerrillero del asfalto que pronto volverá a la carga.

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A toda máquina, la carrera abrió la caja de los truenos, aunque ya no llovía. Los favoritos en zona de menos riesgo presenciaban cómo manejaban el cotarro los equipos de los velocistas, Popovych y George Hincapie ponían a Armstrong a buen recaudo, equipos como el Cofidis dejaban claro que con O'Grady también se quieren dar una alegría. En definitiva llegaba la hora de resolver la etapa y nadie osaba a intentar nada en solitario a más de 50 por hora. Impensable.

En la recta de llegada volvió a aparecer la enorme figura verde de Boonen, pleno de potencia, de poderío. Cuando se disponía a levantar los brazos al cielo, apareció el viejo McEwen para quitarle la gloria por un centímetro. Suficiente para recuperar la moral y sacarse la espina que le retorcía su orgullo.

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