El mejor Hewitt acabó con el sueño de Feliciano
El australiano no dio opción y finiquitó el partido en tres sets


Este chico Hewitt tiene cara y rizos sonrosados de angelote. Pero es un demonio. Y no sólo por el mal genio o por los come on ("vamos"), que suelta como en cortes de mangas y que tanto repatean. No: este chico Hewitt, un cuervo de Adelaida, es uno de esos demonios competitivos que salen muy de vez en cuando: ver la sección Nadal del asunto. Lo que es diabólico o endemoniado es su fuerza mental, que le permite organizar, planear y competir mejor que nadie. Sobre una pista de tenis, eso transfigura al casi enclenque Hewitt en una satánica majestad. Y más, si esa pista se trata de la Centre Court del All England.
En su estreno en la Centre Court, Feliciano López no jugó mal, excepto ciertos puntos decisivos: pero no ganó ni un set. López no sacó mal: firmó seis aces o puntos directos de servicio. Y dominó el 76% de los puntos que jugó con el primer saque. Pero Hewitt sirvió 15 aces: casi el triple que Feliciano. Y embolsó el 89% de los puntos que negoció con ese primer saque. "¿Cómo puede ser, cómo...?", se preguntaba Feliciano tras uno de esos saques imbatibles, cuando el partido ya pintaba como si el ágil gigante López no fuese más que una vajilla de porcelana china en mitad de la vía de un tren expreso: el pequeño demonio Hewitt.
Dice el padre de Hewitt, Glynn, que "la rabia de Lleyton es porque de niño le daban palizas por lo canijo que era". Esa rabia ha madurado en un soberbio ingenio mental de organización táctica. En el primer set, Feliciano navegó hasta el 4-2, tras las únicas dudas de Hewitt. Pero, con 4-3, López capotó en una volea insegura y una doble falta matadora. Hewitt escapó del cepo y empezó a desgarrar metódicamente el delicado tenderete del revés y de la seguridad de Feliciano. En el 6-5, Hewitt había aprendido el saque de Feliciano, se puso 0-40 y ganó el set con un resto tan endemoniado como una bomba inteligente. Había partido por delante, pero la porcelana de Feliciano estaba hecha añicos.
Entre Safin y Ancic, sólo rompieron una vez el saque de Feliciano. Hewitt lo hizo dos veces en medio set. Una losa. Y una sentencia: Hewitt devolvió el 59% de los saques de Feliciano. Y López sólo restó el 38% de los servicios de Lleyton. La muerte súbita del tercer set era la despedida de Feliciano. Hewitt no perdonó: no se perdona ni a él mismo. Así es su satánica majestad. Cuando Feliciano vuelva a la Centre Court, ya sabe que con los demonios sonrosados no caben bromas ni dobles faltitas.
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El número uno, Federer, despachó sin el menor problema al chileno González, y fue cronológicamente el primer semifinalista. Federer se medirá a Hewitt sobrado de moral: le domina por 9-7 en el "cara a cara"... pero le ha ganado las últimas siete veces, después de que Hewitt llegara a mandar por 7-2 en el duelo particular. La otra semifinal de mañana enfrentará al sueco Johansson, muy superior a Nalbandián, y a Roddick, que necesitó cinco sets ante Grosjean.