Ministra de Sanidad | Elena Salgado

"Si el deporte es salud, tengo que dar ejemplo"

Nació en Ourense (1949), se crió en Navarra y desde la adolescencia vive en Madrid. Ingeniera Industrial y economista, dicen que es la más fotogénica de las ministras de Rodríguez Zapatero y también la que más en forma está. Responsable de Sanidad, es aficionada a las largas caminatas.

Elena Salgado
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

En el Estudiantes no sabían que tenían en el Consejo de Ministros de Zapatero a alguien de los suyos.

Llevaba años, muchos, sin ir a verles. Aproveché el convenio que tiene mi Ministerio con la ACB y estuve en el tercer encuentro entre el Estudiantes y el Real Madrid. Fue muy divertido y volveré cuando pueda. Los chicos aficionados se lo pasan muy bien.

He repasado su biografía y no encuentro esa conexión con el Estudiantes: ni jugó al baloncesto, ni pasó por el Instituto.

Estudié en el colegio Decroly, que daba más importancia que otros al deporte y practicábamos gimnasia y ballet. Lo del Estudiantes fue después, en los setenta, que trabajaba cerca del Ramiro de Maeztu y coincidía con aquellos chicos altos y tan guapos, y claro, me hice su seguidora. Y es para siempre.

En las pausas de los Consejos de ministros hablará de baloncesto con la ministra Trujillo.

Tiene un hijo en la cantera estudiantil, pero no hablamos de eso. No disponemos de mucho descanso, y cuando lo tenemos no hablamos de los hijos porque nos entra la melancolía.

De deporte sí hablará con la Ministra de Educación y con su el secretario de Estado.

Con ellos tengo amistad y tocamos temas comunes en este momento. Con Lissavetzky hemos colaborado en la ley penal de lucha contra el doping. La Ministra María Jesús Sansegundo me ha invitado a los Juegos Mediterráneos pero no podré, por falta de tiempo, aceptar.

¿Cómo enfocan esa la lucha contra el dopaje?

Creo que hay dos niveles en los que estamos trabajando los dos ministerios desde dos perspectivas. Por un lado, el doping en el deporte de competición que es un fraude porque distorsiona los resultados, y ahí es el CSD el que pone mayor énfasis. Luego está el otro doping, el que le afecta más a mi Ministerio, el de esos chavales que acuden a los gimnasios y toman fármacos que afectan a su salud. Nos preocupa, y más cuando la policía desmantela laboratorios clandestinos con toneladas de pastillas para ese mercado de jóvenes.

El CSD lucha contra el doping y porque nuestros deportistas consigan mejores resultados. ¿No le parece que la Agencia española contra el dopaje debería ser más independiente?

Está haciendo bien tal y como está. El CSD es el que tiene la información, el que puede controlar los botiquines de los equipos, el que sabe cuándo hay que hacer los controles programados o por sorpresa, el que dispone de los medios y los especialistas. No creo que sea necesario conseguir marcas por encima de todo. El otro día me alegré por el récord del mundo de Powell, porque es un chico apartado de ese mundo oscuro del doping y sustituye la plusmarca anterior de los cien metros (Tim Montgomery), que no era tan transparente.

Algunos deportistas preguntan qué pasaría si a los políticos les hiciesen controles antidoping en campaña electoral. ¿Cómo aguantan?

Con mucho café, y en algunos casos con ayuda médica para recuperar la voz. Son situaciones completamente distintas.

¿Qué opinión le merece la forma de actuar de la justicia con quienes dan positivo?

No lo valoro. Respeto a todo tipo de tribunales, tanto los deportivos como los ordinarios. Todo el mundo tiene derecho a articular su defensa en la manera que estime oportuno.

Una de sus campañas es la lucha contra la obesidad infantil y por la actividad deportiva.

Habría que decir física, aunque en los chavales es lógico que sea desde el deporte. Hay edades en las que lo que conviene es otro tipo de actividad, como el mero hecho de pasear, que a las personas mayores les sirve de estímulo. Nuestros niños pasan de media de más de dos horas delante de las pantallas (televisor y ordenador), y es necesario el deporte en el colegio y en la familia; antes veía a los padres jugando a la pelota con sus hijos, y ahora esa imagen está extinguida.

Dicen que usted pone en forma a sus colaboradores.

Siempre me ha gustado caminar, y hay días que departo con ellos paseando deprisa. Saco ratos para nadar y para ir al gimnasio. Si el deporte es salud, tengo que dar ejemplo; para mi edad estoy en buena forma.

Ha ido de marcha al Kilimanjaro y al Himalaya, y proyecta una salida por el Atlas. ¿Deporte o turismo alternativo?

Es cuestión de elegir, o playa o montaña. Me voy lejos porque en España estás en la montaña y de repente te aparece una moto, mientras en otros lugares en días no te molesta nadie. En Europa no hay mucho espacio libre y las carreteras están cerca de todo. Este verano no sé dónde ir no encuentro mayoría en mi grupo, y lo mismo me apunto por Internet en cualquier grupo de montaña, que no sería la primera vez.

Las citas a ciegas parece que sólo salen bien en el cine.

Con un grupo montañero partes con ventaja; es una cualidad el querer andar 25 kilómetros diarios por ejemplo. Y otra, la de admitir de entrada que todo no tiene por qué salir bien y no disgustarte por ello.

¿Se ha lesionado mucho?

Oh, sí, claro. Una vez me caí de la bicicleta y me rompí la rótula, que ha sido lo más grave; otra vez me caí en la montaña y me partí la muñeca. Golpes he sufrido muchos.

Ha dicho que reta a cualquier político a una carrera de fondo. José Bono, ministro de Defensa, tendría que ser quien mejor marcase el paso.

Tendré la ocasión de comprobarlo este verano, que me ha invitado a una marcha por Castilla-La Mancha. De los que conozco caminando, el que mejor lo lleva es el ministro Caldera; es alto y de zancada larga.

En su Ministerio no se fuma, hay carteles prohibiéndolo en todas las plantas, no tiene usted ni un cenicero.

Desde diciembre está prohibido. Parecía lo lógico. Habrá originado inconvenientes, pero no muy graves; no me han llegado protestas.

¿Va a prohibir el puro en los estadios de fútbol?

Parece un contrasentido que se fume en el deporte, pero en el proyecto de ley sólo prevé la prohibición en los espacios cerrados. Aún así, prevalece el derecho del no fumador; en los estadios también.

¿Se emociona con el gol?

El fútbol lo he descubierto tarde. Mi primer partido en directo fue un Real Madrid-Juventus, ya de ministra. No es una traición al Estudiantes; puedo amar a dos clubes.

¿Quién es su Gary Cooper deportista?

Admiré a Carl Lewis, y sin ser una apasionada del ciclismo, por Perico Delgado he sentido debilidad.

En los setenta, un porrito era una especie de subversión, y ahora lo persigue.

Nunca ha estado bien, pero aquellos universitarios se fumaban uno entre veinte cada tres meses. Ahora, un treinta por ciento de chicos de catorce o quince años consumen cannabis de manera regular.

Como presidenta de la Asamblea Mundial de la Salud, ha dicho que las mujeres viven más pero con peor calidad.

La mujer tiene doble jornada por la carga familiar, y tiene menos tiempos para la actividad física.

La única mujer de su promoción. La envidia de tantas adolescentes.

No lo crea. Aparte del machismo de la época, como el pedirte que no fueses a clase porque el profesor decía que coartaba su libertad de expresión, o estudiar el doble para sacar la misma nota que los chicos, las mujeres tenemos muestro espacio privativo, y yo no podía compartirlo.

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