Ferrero y Feli vs. Federer y Ancic: "No hay que dudar"
El huracán Nadal ya no sopla sobre la hierba de Wimbledon, pero hay dos españoles que aún pugnan por ocupar ese lugar donde ninguno ha llegado desde que Manuel Orantes lo hiciera en un lejano 1972:los cuartos de final. No lo tendrán nada fácil ante el cañón de Ancic y la maestría de Roger Federer.


El mensaje es de Juan Carlos Ferrero: "No hay que dudar". Ni él ante Roger Federer, en el tercer turno del día, en la Centre Court, ni Feliciano López ante Mario Ancic, en el primer turno de la pista 18. Ferrero debe empezar a jugar hacia la caída de la tarde, dependiendo de cómo les vaya a Hewitt y Lindsay Davenport. Antes, a las 13:10 horas de España (C+D2 y D3), habrá empezado el intercambio de artillería entre Feliciano y Ancic en la corraleta que es esa pista 18. Ferrero y López, que ya han estado antes en los octavos de final del All England, juegan para ser los primeros españoles en cuartos desde 1972, cuando Manolo Orantes perdió en semifinales ante Nastase. El duelo Feliciano-Ancic no tiene precedentes. Se observa que Ancic fue el último en ganar aquí a un tal Federer, en 2002 y que al año siguiente, en 2003, perdió en primera ronda del All England con un tal... Nadal. Pero en 2004 se plantó en semifinales, donde Roddick le apeó a duras penas.
Ancic es un croata de Split, que igual podría haber sido alero de la Jugoplastika. Roza los dos metros y es flamante campeón en Hertogenbosch. Tira precisos reveses cortados, y en ellos se apoya para jugar voleas exquisitas. Ante ese arsenal, Feliciano opone su saque-cañón, su atleticismo exuberante, su mejor momento en moral y experiencia, y su fantástica demostración ante Safin. "Se decidirá en tres o cuatro puntos clave", insiste López. Pues... que los gane él.
Después hay un partido muy serio: Ferrero-Federer. De ocho veces que se han medido, Ferrero ha ganado tres, una rumbo al vibrante éxito en Madrid 2003. Pero una de las cinco victorias de Federer, la de Australia 2004, fue un mero trámite: aquel día, Ferrero jugó lesionado e incluso tuvo que renunciar a la inmediata eliminatoria de Davis entre Chequia y España, cuando debutó Nadal, en Brno. La última vez, en Dubai, en enero, Federer sumó un triunfo angustioso tras salvar dos pelotas de partido: una, un resto de Ferrero que se fue por centímetros. "Hace mucho tiempo que no jugamos Juan Carlos y yo, pero será duro", dijo Federer el sábado, tras sufrir con su pie y con la pegada de Kiefer.
¿A qué se refería Sir Roger? Quizá a que en efecto, hace mucho que Federer no choca con el Ferrero que se está viendo en Wimbledon: acoplado maravillosamente a la hierba. En su academia, se ha entrenado hasta con las mismas bolas Slazenger del All England y con sparrings ingleses. Luego se rodó en Halle. "Federer lo hace todo bien, sobre todo en los momentos decisivos. Ante él no se puede dudar, no se puede regalar nada. Hay que saber leer su saque. Haré mi juego: aquí he venido para ganar", matiza Ferrero, que ha preparado este Wimbledon tan bien como el asesino silencioso e inteligente que planea un magnicidio: el magnicidio del número uno. Si hay un día para consumar el crimen perfecto, es hoy.
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Juan Carlos Ferrero "No creo que me vaya a ir mal"
Cuando te enfrentas a Federer, sabes que estás jugando contra el mejor, pero no creo que me vaya a ir mal jugando a mi manera. La última vez, en Dubai, perdí pero tuve dos pelotas para ganar en una superficie bastante parecida a cómo están ahora las pistas de Wimbledon. En hierba es diferente, pero estas pistas no están ahora demasiado rápidas. Él puede ganarlo casi todo, pero yo he estado en lo más alto del ránking".