Tenis | Torneo de Wimbledon

Ferrero intimida y reta a Roger Federer en octavos

El español ganó en cuatro sets al alemán Mayer

Ferrero
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

En el circuito del tenis, las cosas bien rematadas se explican así: "se han hecho los deberes". Paso a paso, y tras algunos fallitos en tierra batida, Juan Carlos Ferrero ha hecho los deberes en el pasto: se entrenó en la hierba artificial de Villena y se fue a agachar los glúteos en Halle, en plena resaca general de Roland Garros. Mojándose en la humedad de Westfalia. Ferrero ganó a Voltchkov y Waske. Hizo los deberes. Y aquí tomó notas de tapadillo, en la pista dos, cuando el extraño Florian Mayer abatió a Fernando Verdasco.

Y bajo el techo nublado de la catedral de Wimbledon, el señor Ferrero ya lleva notable ante la cátedra de la hierba. Sólido, humilde y ganador a la vez, con restos temibles y tiros largos presionantes, Ferrero jugó como Hewitt ganó el último Wimbledon A.D.E.F., antes de la Era Federer: en 2002. Y tras deslomar a Mayer, a Ferrero le espera mañana en octavos, damas y caballeros, el gran catedrático Sir Roger Federer: 32 victorias consecutivas en hierba.

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Los ataques del alemán sorprendieron en el primer set. Pero Mayer no tenía mucho más arsenal que el raro revés cortado a dos manos. Cuando Ferrero repasó sus apuntes, sus restos y golpes de fondo, siempre un metro dentro de la pista, el raro revés cortado se recicló como un embutido: "Salchichas Florian Mayer". Y Mayer se despidió de Wimbledon con la ridiculez de cuatro juegos en los últimos tres sets.

"Sabía que tenía que seguir con mi juego, y los hechos me han dado la razón", razonó Ferrero. Más tarde, Inglaterra perdió a Andy Murray, el chico escocés que vive en Barcelona y tiene novia rusa. Serena Williams se hundió por su propio peso ante Craybas. En Aorangi Park, Ferrero milimetraba la volea. Mañana se mide a Ancic. Y también mañana, Ferrero pasa el examen de Federer. ¿Se le puede ganar a Sir Roger jugando a lo Hewitt? Tal vez. Pero tal vez sea mejor jugar como Ferrero: con los deberes y los restos bien hechos.

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