Tenis | Torneo de Wimbledon

Feliciano y Ferrero se meten en tercera ronda

El valenciano tuvo que pelear mucho más que el toledano.

<b>CON GANCHO. </b>Feliciano López enloquece a las aficionadas británicas en Wimbledon.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

El día en que sea campeón de Wimbledon y dé la razón a Ion Tiriac, Feliciano López no podrá chatear tan feliz como ahora por las mesas de los periodistas. En estos momentos, Feliciano es un espíritu libre, muscular y volandero: podría nadar a mariposa en la calle de al lado de Michael Phelps, aunque él es más guapo que el hombre-pez de Baltimore. Los rizos en cascada de Feliciano, Feli, dignos del efebo de Muerte en Venecia, le hacen un imán magnético para el sexo femenino.

Feli y Ferrero ya tienen cita en el All England para jugar la tercera ronda del torneo. Pero no con el cartel de unos jugadores tan aburridos como Roddick o Federer, sino como algo parecido a estrellas del rock&roll.

Cuando el cuerpazo de 1.90 de Feliciano y sus gafas Dior se dejan ver por la Centre Court, se producen escenas dignas de ver entre las féminas. Ellas, por ejemplo, intentan apuntar a Feli su número de teléfono donde sea y como sea.

Esto es Wimbledon, si bien un Wimbledon extraño: "En España hace menos calor que aquí", dijo Ferrero tras superar cinco sets, tres horas y 36 minutos en el secarral de la pista tres, ante los golpes planos, los abombados gemelos y el juego chocante del coreano Hyung-Taik Lee.

Y atención a Ferrero: la otra noche cenó con Sharapova (y con más gente, todo sea dicho), y les garantizo que el valenciano no tuvo que insistir demasiado para que la rusa de las zapatillas de oro se sentara a su lado. Ni el Richard Gere de American Gigolo, vamos.

Pero, como esto es Wimbledon, Ferrero, con el tirachinas de su derecha, y Feliciano, con primeros saques a 215 kilómetros por hora, ya están en la tercera ronda. Con hachazos así, López atrapó el 84% de los puntos con su primer servicio ante el inglés David Sherwood, hijo de dos medallistas olímpicos británicos. Los padres de Sherwood ganaron las medallas en los Juegos de México 1968, cuando los españoles eran unos señores más bajitos que ahora, pero igual de cabreados.

En 2005, aquí en el All England, la fuerza viaja en el palo de los truenos de Feliciano, en la derecha lineal y en la cabellera rubia de Ferrero, y en el vaamosss de Nadal, compañero en dobles de Feliciano. Sherwood, el hijo de medallistas ingleses, le duró 79 minutos a Feliciano López, el español que las enloquece.

Ferrero tuvo que echar el bofe ante el peligroso coreano Lee, que ya le ganó una final en Sydney y que casi le echa del torneo olímpico de los Juegos de 2000, también en Sydney, en la primera ronda. Cuando todo terminó, los coreanos y coreanas se miraron desolados, pidieron autógrafos a Ferrero, y se fueron en busca de Martina Navratilova, que jugaba dobles femeninos. Casi cincuentona, Martina ganó.

Safin y Mayer.

Y ahora, Feliciano se mide a Safin, uno de esos rusos que en la época de Pedro Ferrándiz nos hubieran parecido las torres del acorazado Potemkin. A Ferrero le espera Florian Mayer, un alemán-alemán, de los de patilla rubia, que aquí llegó a cuartos de final hace un año y que ayer apeó a Verdasco.

Tras el alemán aguarda la sombra imponente de Herr Roger Federer. "Sé lo que es ganar a Federer en pista dura y no me pienso arrugar, si llego a él", dice Ferrero, con la moral a tope.

En las mañanitas del All England, hoy, la torre que más gusta maneja gafas Dior y servicios a 215 kilómedtros por hora, aunque el revés no lo peguen demasiado. Tiriac y las mujeres sueñan con él. Es de Toledo y se llama Feliciano. El día que gane Wimbledon...

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Las pistas están más lentas que en otros años, posiblemente por culpa del calor. No he tenido problemas ante Sherwood, que se sintió perdido bastante pronto. Sabía que iba a encontrarme mucho mejor tras el primer día. Ahora, habrá que intentar llegar a octavos, aunque cuando se va ganando, uno siempre quiere más y más. La ventaja de ser zurdo en tenis es que somos muy poquitos y la gente no está acostumbrada a jugar contra nosotros. Hubiera preferido a Philippoussis antes que Safin, porque éste es capaz de hacerlo bien en cualquier superficie y está jugando muy bien aquí. Será un partido duro y competido, en el que todo puede pasar".

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