El huracán Nadal ya barre la pista central
Fundió a Spadea en tres sets y se enfrentará a Gilles Muller


Allí, en el santuario de la Centre Court, sobre la hierba endurecida por la ola de calor y las galopadas de Henman y Nieminen, se habían quedado Su Alteza Real la Princesa Michael de Kent y algunos de los sobrinos jóvenes de la Reina Isabel II. ¿Qué les retenía en el Palco Real...? Lo que describía Mr. Harry Hibbitt, cabo de la Real Fuerza Aérea (RAF), encargado del control de los periodistas: "A ustedes, los españoles, les va a encantar cómo nuestro público va a recibir a su Nadal. Lo que hizo en Roland Garros fue fascinante. Inglaterra ama a la gente con ese corazón y esa garra". En París, Nadal fue el principito. En Londres, el heredero joven de Jimmy Connors, que lo miraba con ojos curiosos desde la cabina de la BBC.
Y a las 18:00 horas, Nadal, de blanco riguroso pero con sus pantalones de pirata, emergió en el lujoso pasadizo de la Centre Court junto a Vincent Spadea. Rumbo al crepúsculo, la pista central y la Colina de Henman se iban vaciando de electridad tras tres horas y media de tensión que les había proporcionado Henman ante Nieminen. Pero cuando Nadal empezó a calentar como un matador o como el medio de cierre del Chelsea, la Centre Court emitió los primeros rugiditos y aplausos: "Este es de los nuestros", insistía Hibbitt en la impecable Centre Court. Y el matador Nadal tardó hora y media escasa en despachar al figurante Spadea. Nadal garantiza que lo suyo en los últimos meses ha sido "increíble". Lo demostró cuando rebajó a Spadea a la condición de artista invitado. Spadea, que le había eliminado en el Masters de Madrid 2004, sólo firmó ayer siete juegos en tres sets.
Lejos de su querida tierra roja, los golpes liftados de Nadal sonaban como el "craack" de un martillo neumático sobre el verde prado de la Centre Court. O como el "criisss" de unas extrañísimas tijeras: las tijeras que troceaban a Spadea, carente de arsenal ante el juego de contraataque de Nadal. Pero, acoplándose más y más a la hierba, y a las aristas de la presión, Nadal ganó 13 de 15 subidas a la red (Spadea, 16 de 31) y tiró siete passings ganadores.
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Gran saque.
Rafa sacó hasta a 128 millas o 204,8 km/h. Spadea no halló un hueco en el blindaje de Nadal y terminó gateando humildemente en busca del final. En el día más largo del año, el día del partido eterno que el gigante croata Karlovic (2.08) perdió ante Bracciali pese a sus 51 aces, el sol se puso cuando Nadal ya estaba ya en la segunda ronda. Jugará con Gilles Muller, al que ha ganado siempre (2-0). En el Palco Real volverán a mirarle con la curiosidad del morbo. Y en el palco de la BBC, Jimmy Connors sabrá reconocer a su mejor heredero.