Powell hizo 9.77
La velocidad tiene un nuevo rey: el jamaicano de 22 años Asafa Powell, que ayer corrió los 100 metros en Atenas en 9.77 segundos, una centésima menos de lo que hasta ahora tenía el estadounidense Tim Montgomery como récord del mundo, desde 2002. En carreras previas ya había demostrado que la plusmarca estaba a su alcance.

La temporada ha comenzado como un tiro y la bala es un jamaicano de 22 años llamado Asafa Powell, que todavía no tiene medallas de prestigio en su palmarés pero que ya es el hombre más rápido de todos los tiempos. Ayer, en el estadio Olímpico de Atenas, rebajó en una centésima de segundo los 9.78 en los 100 metros del sospechosísimo Tim Montgomery y se convirtió en el plusmarquista mundial en la especialidad de los purasangres. Ha lanzado el año atlético con la vista puesta en Helsinki, en esos Campeonatos del Mundo que vuelven a sus orígenes, al lugar en el que nacieron en 1983 y en los que en la velocidad reinó Carl Lewis.
Avisos.
Powell, una pantera negra de 1,90 de talla y 88 kilos de peso, ya advirtió en las semifinales de sus intenciones: 9.98 corriendo de paseo, dejándose ir al final, sin esforzarse lo más mínimo. Una hora después, en la carrera definitiva, la bala negra rompió la barrera del sonido: 9.77. Jamás nadie se había desplazado más rápido sobre los 100 metros. Cuarenta y cuatro zancadas y media plenas de energía, empujando el suelo hacia atrás, con la mirada fija en la línea de meta.
El nuevo plusmarquista no tiene un correr grácil, como el de Lewis, que cortaba el aire como si llevase cuchillos en las manos, ni tosco, como aquel Ben Johnson que era una montaña de músculos anabolizados, y que se peleaba casi a puñetazos con el espacio y el tiempo. Pero Asafa Powell corre más velozmente que nadie. Por cierto que Johnson también era jamaicano de nacimiento, aunque canadiense de nacionalidad. Como Donovan Bailey, otro ex plusmarquista mundial, oro olímpico en Atlanta 1996. Y es que la isla caribeña produce sprinters de alta calidad, descendientes de aquellos esclavos negros que cortaban la caña de azúcar. Merlene Ottey es otro ejemplo.
Powell ya venía avisando de que el récord mundial del hectómetro corría serio peligro, porque en sus dos carreras anteriores en este año había hecho registros de extraordinaria calidad. El 7 de mayo corrió en un tiempo de 9.84 en Kingston, el lugar en el que vive, y el 9 de junio hizo una centésima más en Ostrava, con lluvia y frío, y sin apurar al final.
Por cierto, la marca realizada en mayo es la mejor de la historia conseguida en ese mes, que en atletismo es simplemente de rodaje. La mejor anterior la tenía Ato Boldon, de Trinidad y Tobago, con 9.89. Una anécdota, pero muy significativa. Se le veía venir.
En la final de ayer, Powell salió bien, porque es hombre rápido de reflejos, a pesar de su estatura, y puso rápidamente metros de por medio entre él y sus rivales. No corría contra ellos, en realidad, sino contra él mismo, contra el récord y, en la distancia, con Tim Montgomery, el poseedor de la plusmarca. Y venció. Dejó muy atrás al ghanés Aziz Zakari (9.99), segundo en la carrera. Una curiosidad: Zakari es el único atleta de la historia que se ha lesionado, y abandonado, en dos finales olímpicas consecutivas. Francis Obikwelu, el portugués nacido en Nigeria y que se entrena en Madrid, plata olímpica en Atenas, sólo pudo quedar cuatro, con 10.04.
Reencuentro.
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En cuanto a Powell, se reconcilió ayer con la capital griega, la ciudad es que estaba llamado a coronarse de olivo en los Juegos del verano pasado y en la que sólo fue quinto. Era el gran favorito, pero los nervios le derrotaron y venció el estadounidense Justin Gatlin con 9.85. Powell se quedó en 9.94. Pero ya entonces sabía que algún día iba a reinar.
¿Y qué es del plusmarquista desbancado? Pues Tim Montgomery se arrastra por las pistas y por los juzgados, con la derrota continua como presente desolador y con la sanción por dopaje como futuro más probable. Ayer vería la carrera por televisión y comprobaría que ya todo se ha terminado para él. Que tiene a Powell como heredero. Que el reino de la velocidad tiene un nuevo emperador. Que hay un pistolero más rápido en el mundo del sprint.
