Balonmano | Lituania 25 - España 25

Una España fundida dejó a Lituania que le empatara

Hay oportunidad para rectificar en Ciudad Real

<b>DUREZA. </b>Garabaya pudo comprobar la dureza con la que se emplearon los jugadores lituanos.
Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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A España se le fundieron los plomos en Lituania, en el partido de ida de la eliminatoria que da acceso al Europeo 2006, y se dejó empatar un partido que tuvo de cara en la segunda parte. Tropiezo menor teniendo en cuenta que hay una segunda oportunidad de resolver el problema el próximo sábado en la capital del balonmano español: Ciudad Real (19:45 horas, Quijote Arena).

La selección de Juan Carlos Pastor acusó que casi todos sus jugadores llevan una temporada durísima en la que algunos se han proclamado campeones del Mundo, de la Champions, de la Liga, de la Recopa... Y ahora se les exige dar la cara frente a unos lituanos que celebraron el empate tal que el Betis la Copa del Rey y participar en los Juegos del Mediterráneo de Almería a finales de mes.

Con estas premisas se puede explicar que al descanso España perdiese por 15-13 y también por la dureza en defensa de los locales, que sufrieron hasta ocho exclusiones al final.

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Para arreglarlo, Albert Rocas (6 goles) y Raúl Entrerríos (5) se pusieron las pilas y apretaron en ataque hasta colocar a España con una ventaja máxima de tres goles (18-21) cuando faltaban 13 minutos. Una ventaja que se volvió a repetir cuando quedaban ocho minutos y España se vio jugando contra sólo cuatro jugadores de campo. No se supo aprovechar la ocasión. Se falló en exceso y se perdonó en defensa bajando los brazos. Hasta tal punto que Lituania endosó un 3-0 de parcial que colocó el electrónico en un preocupante 24-24 a poco más de un minuto de la conclusión.

Aún quedaron fuerzas para poner a España un gol arriba gracias a una vaselina de Entrerríos. Pero el pelado Rauzliolis dio la réplica enseguida y se llegó al 25-25 porque, además, España jugó con precipitación el balón final. Cinco penaltis se fallaron y la defensa flaqueó, pero a estas alturas, ¿qué más se puede pedir?

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