"Fernando Alonso y Rafa Nadal son nuestros avales"
El Foro Fundación Ferrándiz-AS recibió ayer a Jaime Lissavetzky, secretario de Estado para el Deporte. Habló de educación, de dopaje, de leyes y de la candidatura olímpica de Madrid a los Juegos de 2012. Y no ocultó su felicidad por los últimos éxitos de nuestros deportistas


Día: miércoles 8 de junio. Asunto: Debate sobre el Estado del Deporte de la Nación. Lugar: Fundación Pedro Ferrándiz, convertida de unos años a esta parte en el mejor hemiciclo para debatir sobre el deporte made in Spain. Ayer era día de un primer espada, Jaime Lissavetzky, quien no entra en el traje de lo orgulloso que está de su primer año como secretario de Estado para el Deporte. ¿Qué me pasa, doctor? Según Lissavetzky, al deporte patrio no le pasa nada. Todo lo contrario: "Goza de muy buena salud. No hace falta más que echar un vistazo al fin de semana, con el triunfo de Nadal en Roland Garros, el de Vivi Ruano en dobles, el de Pedrosa, no corrió Alonso pero si hubiera corrido lo habría hecho estupendo, Jiménez en golf, Rafa y Tania en gimnasia..." Ufff. Lissavetzky, "el hombre que cumple lo que promete", en palabras de Juan Mora que ayer suscribía el anfitrión Ferrándiz, comenzaba fuerte un speech que, según él, respondía más a la intuición que a un guión al pie de la letra. "Quiero que esto comience siendo un canto a lo importante que es la actividad física".
Lo dijo porque lo siente, pero también por ver en el auditorio a alumnos del colegio Jesús Maestro. "El deporte no es sólo competición sino participación. Debéis entender que el deporte es compatible con la playstation". Primer mensaje, en clave pedagógica de Lissavetzky, que ni siquiera tomó aire para atacar al monstruo con mil cabezas del dopaje. "En febrero aprobamos un plan en el consejo de ministros con tres niveles (prevención, control y sanciones) y dos objetivos: juego limpio y preservar la salud de los deportistas. El mensaje debe ser que los atajos no conducen a buen puerto".
Para ello se ha constituido un grupo de intervención policial, que no fue presentado hace unos días por coincidir con la mayor redada contra el dopaje deportivo en Europa (bautizada como operación Mamut), saldada con la detención de 70 personas y la incautación de 30 millones de dosis. "Queremos que entre en vigor cuanto antes un anteproyecto de ley contra el dopaje. No podemos perder ni un minuto. Vamos a modificar el Código Penal".
A Jaime se le ve a gusto en su batalla contra los malos. Y por ello advierte: "Quien la hace, la paga". Ojito. Pero el dopaje y el deporte de formación no es lo único que quita el sueño al secretario de Estado para el Deporte. Lo hace en igual medida (yo diría que más, pero sin que él me oiga) el deporte profesional. "Es una asignatura pendiente". Y echó más madera al fuego: "La Ley de Fútbol es un auténtico disparate". Vayamos por partes. En el primer punto, el dirigente del PSOE no quiere que el CSD sea el pañuelo de lágrimas de nadie. Aún reciente el conflicto entre ACB, FEB y ABP, Jaime explica: "La Ley del Deporte de 1990 es una ley de transición y hay que cambiarla. Lo que ocurre en este país es que creemos mucho en el sector privado, pero cuando hay un problema todo el mundo acude al CSD". Y respecto al fútbol, dardo envenenado: "La Ley Cascos se orientó contra ciertos medios, pero no aclaró nada. Bajaron dos clubes porque no cumplían los requisitos, pero luego hubo un follón social y se les volvió a admitir (...). La ley no vale y no hay instrumentos para su cumplimiento. No hay peor ley que aquella que no se puede cumplir".
El fútbol tiene varios frentes abiertos. Ese es uno, pero hay más. Por ejemplo, y este de rabiosa actualidad, la retransmisión televisiva de la final de la Copa del Rey que el sábado juegan Betis y Osasuna. Lissavetzky saca carácter: "Se va a televisar, seguro, aunque no sé por qué cadena". A José Luis Sáez, presidente de la FEB, presente en el Foro, no le afecta. "Estaré en el estadio, en un palco privado y con mi bufanda". Y es que Sáez es de los de viva el Betis manquepierda.
La Copa del Rey se va a televisar (palabra de Jaime) y el racismo se va a erradicar. "Todos somos iguales aunque seamos diferentes. Hay que frenar esa violencia, que se está trasladando a los estadios y a los entrenamientos de los equipos. No se ha resuelto el papel de los grupos ultras, que en algunos casos tienen trato de connivencia por parte de los clubes". Aviso a navegantes, a aquellos directivos que miran a otro lado cuando los ultras hacen de las suyas, que no son las nuestras. Las nuestras son las historas de deporte. Para eso acudió Lissavetzky a Alcobendas, donde no eludió las pantanosas aguas de la política. Metió el pie y salió zumbando. Luego se lo pensó y no dudó en recoger el guante de Carlos Toro, redactor de El Mundo preocupado por el aumento de los poderes nacionalistas: "Podemos entrar en el debate político, que a mí me encanta... Creo que chirría el engranaje entre las direcciones generales de deportes y el CSD. Si hay becas ADO a nivel nacional y otras a niveles regionales, hay deportistas que reciben dinero de dos lados. Un ejemplo es David Cal. Es un caso insólito. Fue oro y plata y gana 108.000 euros al año por las becas ADO. Eso es más que lo que gana un ministro, más de lo que gana un catedrático. Ha hecho resultados extraordinarios. Pero yo me pregunto, ¿es necesario que la Xunta -me van a decir que para qué me meto en esto ahora que hay elecciones en Galicia- le dé una beca a Cal, o sería más interesante emplear ese dinero en favorecer el deporte de base?".
Turno para Julián Redondo, redactor jefe de La Razón, que preguntó a Lissavetzky si tenía algún reproche que hacer a Alberto Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre tras el informe evaluador del COI. "Las constantes vitales de Madrid 2012 están bien. Quién soy yo para poner nota a Gallardón o Aguirre. El COI ha valorado el apoyo sin fisuras de todos los partidos políticos a Madrid 2012".
Y llegó entonces lo que muchos querían oír, la defensa a ultranza de la candidatura madrileña. Singapur está a la vuelta de la esquina y hay que estirar el cuello para forzar la foto finish con París: "El equipo de Madrid 2012 ha hecho una excelente labor. Ha estado pegadita a París en la evaluación cuantitativa (8,5 frente a 8,3).
Pero luego surge el aspecto cualitativo. Y eso obliga a una percepción especial, que si very high quality, que si high quality, que si presentation... . Creo, sinceramente, que las posibilidades de Madrid están intactas".
Los Juegos Mediterráneos de Almería pueden ser un buen bote salvavidas. Pero el mejor balón de oxígeno-el mejor es Shakira, pero bueno, ese parece que no basta- puede ser el momento de forma de nuestros deportistas. España ha crecido, lo reconocía Alfredo Relaño en su introducción: "Los que tenemos algunos años vemos la gran salud que tiene el deporte español. Esperemos que los Juegos Olímpicos de Madrid supongan un empujón como hizo Barcelona 92".
Y por eso hay que tirar de hemeroteca, una hemeroteca tan reciente que quema, para ver el estirón que hemos dado desde aquel verano de Barna. "Hay que explicar al COI que este es un país que apuesta por el deporte. Nadal o Alonso son las mejores tarjetas de presentación de un país deportivo y ambicioso". Toma ya. Debido al éxito de Alonso, a Lissavetzky le piden circuitos en cada rincón de Espa habrá que ver qué le piden tras la explosión Nadal. Quien sí le pidió "claridad" fue Juan Manuel Gozalo, jefe de deportes de RNE, trueno y relámpago. "Me preocupa su tono redentorista con el deporte profesional. Tanta prisa, tanta hoz y coz... Se dicen muchas cosas y no se hacen". Y tras el chaparrón, la FRASE, así, con mayúsculas, de la mañana: "¿Qué barruntas, Lissavetzky, qué barruntas?" Lissavetzky, sin barruntar: "No es problema de redentorismo, sino de pragmatismo absoluto. El CSD tiene obligación por ley de ser mediador entre las federaciones y las ligas profesionales".
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Un grado fahrenheit más en el debate y otro más que añadió José Manuel Muñoz, jefe de sección de AS, con el asunto Gurpegui como arma arrojadiza. "El caso está en la justicia ordinaria y habrá que esperar, pero eso no hace que el deporte español esté bajo sospecha". Fue la traca final de una mañana en la que Lissavetzky se fajó bien. Fue la vía libre al sarcasmo de Tomás Roncero, quien apuntó la crisis del baloncesto ACB porque los playoffs "se ven menos que Jara y Sedal", la réplica de Gozalo ("por qué te metes con los pescadores") y el colofón de Tomás Guasch para justificar por qué no se ha cerrado el Cap Nou. "Es que el cochinillo catalán es de una raza distinta al segoviano".
Fin al foro, fin a una de las dos grandes citas de Lissavetzky en el día de ayer. Tras la comida, el secretario de Estado para el Deporte tomó un avión a Valencia para asistir al España-Bosnia clasificatorio para el Mundial. "¿Con quién vas a estar en el palco de Mestalla esta noche?", le preguntaron. "Voy a estar con España". Y ahí se llevó otra ovación. Su política convence.