Los proyectos destacados por la Comisión no ganan
Para 2008 era favorita París y para el 2004 Roma


Las esperanzas de Madrid de acoger los Juegos no son un brindis al sol. Que los informes de la Comisión de Evaluación no son vinculantes ni influyen de manera determinante en la decisión de los miembros del Comité Olímpico Internacional (COI) se ve bien a las claras acudiendo a los resultados de anteriores votaciones. A eso se agarran los responsables de la candidatura española.
Primera dosis de moral: Los evaluadores de las candidatas a los Juegos de 2008 ofrecieron un informe en el que Pekín presentaba "carencias menores", mientras París salía reforzada porque además muchos miembros mostraban reparos a dar los Juegos a China visto su historial de discreto respeto a los derechos humanos. Pues bien, Pekín ganó en segunda ronda en la reunión celebrada en Moscú en 2001 por mayoría de 56 votos frente a los 22 de Toronto, los 18 de París y los 9 de Estambul.
A raíz de los escándalos de corrupción en Salt Lake City, el COI decidió prohibir a sus miembros aceptar invitaciones a visitar a las ciudades candidatas y delegó esta misión en la Comisión de Evaluación. Ya antes se utilizó una fórmula parecida para la elección de los Juegos de 2004. Una Comisión elaboró un primer informe que redujo a cinco las ciudades candidatas y luego los votantes del COI pudieron visitarlas. Segundo aldabonazo: En ese informe, de Roma se alababa que "sus planes son excelentes y han sido preparados de manera experta con la colaboración de especialistas". Los italianos partían en primer lugar frente al caos de Atenas. Votación en Lausana en 1997, quinta ronda: Atenas, 66-Roma, 51. En todas las rondas, la capital griega fue la más votada.
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Antes de instaurarse este sistema del comité evaluador, también hay antecedentes que invitan al optimismo. Tercera puerta a la esperanza por la sede de 2000: En Montecarlo, el 23 de septiembre de 1993 salió elegida Sydney, que ganó a Pekín en quinta votación (45-43) y en el camino quedó Manchester, la que más virtudes presentaba en las referencias y avalada por su excelente programa de telecomunicaciones. Sydney partía con grandes peros por la cuarentena a la que debían ser sometidos los caballos en Sydney.
Atenas daba por segura su elección para los Juegos del centenario, en 1996. Ganó Atlanta, que se presentaba por vez primera. Los datos invitan a soñar.