Gimnasia | Medallistas

"Rafa Martínez y Casillas son nuestros galácticos"

Los vecinos de Móstoles vitorearon al campeón europeo

<b>CAMPEONATO MÁGICO. </b>Martínez, Gener y Carballo exhibieron sus medallas en el aeropuerto de Barajas.
Ricardo González
Diario AS
Licenciado en Periodismo en 1997 y desde ese año redactor de Diario AS. Se apasionó del baloncesto europeo mucho antes, cuando era un niño en los 80, y en la actualidad es cronista del Real Madrid, del que ha cubierto más de mil partidos entre la ACB y la Euroliga. Estuvo en Japón 2006, en el primer Mundial que ganó España.
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Los triunfadores en el Europeo regresaron a casa aclamados por su gente. En Madrid, en el aeropuerto de Barajas, les esperaban sus incondicionales. Más de 50 personas que celebraron con júbilo la aparición de Rafa Martínez (oro en concurso completo), Manuel Carballo (oro en paralelas) y Tania Gener (plata en asimétricas). El más vitoreado fue Rafa, pero no Nadal como creyeron turistas despistados, sino Martínez. Su logro, una gesta: emular el triunfo de Joaquín Blume 48 años después. Y sus fieles: los socios del club al que pertenece, la Agrupación de Gimnasia Artística y Deportiva de Móstoles. "Junto a Iker Casillas, Rafa es nuestro otro galáctico en Móstoles", explicaban con orgullo algunos de sus vecinos. "El Ayuntamiento ha apostado por él firmando un acuerdo de patrocinio y con nuestra ayuda puede ingresar unos 18.000 euros para completar su beca ADO. Es nuestro mejor embajador", afirma el alcalde, Esteban Parro.

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"Logré un triunfo impresionante por remontar tras fallar en el cuarto aparato -explica Martínez-. Si no es por mi fisio, Enrique, y mi entrenador, Fernando Síscar, no hubiera acabado bien. Ha sido el fin de semana de los Rafas, ahora, a seguir entrenando". Junto a él estaba su padre, Tomás Martínez, que vivió en Hungría la victoria de su hijo. "Estáis muy mal acostumbrados porque gano mucho", suele decirle a la familia. Sus padres, para alejarle de la calle, le metieron en un gimnasio con seis años. Allí le vio maneras otro Martínez, Manuel, el entrenador de toda su vida. Luego llegó Síscar y con él una progresión imparable. "Rafa ha luchado mucho -aclara su progenitor-. Con 13 años tuvo un momento difícil, se alejó de la gimnasia casi un año. Su amigos se iban por ahí... se desilusionó. Le ayudó un psicólogo y se volvió a enganchar al ver los Juegos de Atlanta por televisión". En ese tiempo su padre le metió en un equipo de fútbol: "Le echaban el balón por el lateral y ¡cómo corría! Somos del Atlético, lamentablemente por lo que sufrimos".

Manuel Carballo también exhibía con orgullo su oro, como en su día hizo su hermano mayor Jesús, y es que la saga continúa. "El apellido no me pesa, pero da responsabilidad y los jueces me miran con lupa. Tanto Rafa como yo tenemos un buen futuro".

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